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ENTREVISTA CON VICTOR TORO Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street. Tercera y última parte.

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 21/11/2011 12:27

Yo les digo a los mexicanos que llegan al sur del Bronx: “Bienvenidos a las entrañas del monstruo, porque aquí está el primer frente antiimperialista en el mundo.” Así, que para el que viene para acá, no será fácil la cosa, porque aquí, al primer día que uno llega es luchar por los derechos de los seres humanos y de los trabajadores. Si se viene a trabajar, tendrá mucho más motivos para luchar por sus derechos, y en eso estamos.

ENTREVISTA CON VICTOR TORO Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street. Tercera y última parte.

Rodolfo Hernández Corchado

Por Rodolfo Hernández y Claudia Villegas


HM: Tú que durante muchos años has sido un defensor de los migrantes, ¿qué sientes cuando vas a Wall Street y ves este parque ocupado? ¿Describenos cuál ha sido tu experiencia?

Víctor: Me impacta mucho el tener un movimiento frente al Wall Street, un grupo de gente protestando, y sobre todo, tanta gente viniendo a respaldar con su manta, su cartel y sus demandas diversas. Todo mundo demanda ahí. Ahí no sólo se demanda lo del Wall Street, ahí hay que sentarse un día ahí y escribir ahí mismo la táctica, programa y la estrategia de la revolución norteamericana porque en todos esos carteles ahí está. Está todo mundo demandando salario, demandando derechos, denunciando las prepotencias de los patrones en sus distintos niveles, y un espíritu que se ve ahí, que es sensible. Y es justo hablar de la unidad, porque se ve casi toda la gente con carteles donde hablan de la necesidad de la unidad: unidad de la clase obrera, unidad de los pobres, unidad de los marginados, unidad de las mujeres, unidad por los derechos de los niños, unidad por los derechos de los grupos gays, unidad por las mujeres lesbianas. Están las de los músicos. Tu ves la cantidad de músicos que hay ahí. Yo he escuchado los mejores conciertos ahí en el Wall Street. Me cuesta tener centavos para poder ir al Lincoln Center para ver una buena banda, pero ahí están en Wall Street. Ahí no hay que perdérsela, hay que ir al Wall Street todas las veces que se pueda, porque además de que se crea solidaridad, uno se puede recrear y conocer gente que está aportando con lo que sabe. El músico como músico, los artesanos con su artesanía, activistas con sus mesas, con su literatura. La librería (“la biblioteca del pueblo”) que hay ahí con una de libros (más de 5, 000 libros).

Creo que eso es impactante de tenerlo como un hecho histórico en la ciudad de los rascacielos, en la ciudad más cosmopolita del mundo y que permite mostrar la otra cara de la medalla de esta sociedad. Y en esto, han sido valientes los que ahí iniciaron, y siguen siendo valientes los que ahí siguen resistiendo y los que se han estado integrando, y creo que el que no tenga un programa de la revolución socialista no le quita lo justo, lo acertado que es en la coyuntura específica en que se desarrolla. De eso dependerá de que termine en una Comuna de París o en un golpe militar como el de Chile, dependerá de las fuerzas diversas del proceso de liberación. Veo que todo el mundo se está poniendo las pilas en diferentes lugares y haciendo eventos y apoyos diversos, algunos en contradicción con ellos, incluso retirados de ahí. Se hace en Harlem, se hacen en Queens, se hacen en otras plazas, se hacen en otros lugares. Se ha extendido a 300 ciudades de los Estados Unidos y eso no lo ha podido hacer ninguna organización por más que se declare revolucionaria en los últimos 40 años en este país. Ni siquiera nosotros en el 2006, como inmigrantes indocumentados, logramos mover tantas ciudades. Estuvimos cerca, y como herencia de eso, pues han quedado todos los movimientos que se desarrollan todos los primeros de mayo, acá en Estados Unidos, y reivindicamos el primero de mayo como un hecho histórico para que se expresen todas las reivindicaciones de la clase obrera en todos los pueblos y ciudades de este país. Pero este movimiento, en términos de eventos que se realizan, pues nos superó.

Nosotros llegamos a tener movilizaciones en 201 o 202 lugares entre el 2006 y el 2010 en diferentes ciudades. Entre el 2008 y el 2010 descentralizamos la lucha y no nos concentramos tanto en Chicago, Los Ángeles y Nueva York, sino que hicimos muchos primero de mayo en cada pueblo, y llegamos a doscientos y pico. Pero el Occupy Wall Street ha pasado de las 300 ciudades, entonces eso muestra que hay una inquietud y en algunos lugares los movimientos de los indignados si tienen un programa combativo, un programa anti capitalista, un programa social. No tenemos que guiarnos única y exclusivamente por las plataformas de lo que se emana de Nueva York. A lo mejor puede transformarse en la vanguardia de la lucha de los indignados como lo que empieza a aparecer en Oakland donde la lucha la han captado los propios patrones, los propios capitalistas, los jefes de la policía y han tratado de sacarlos por el nivel de crecimiento y por el nivel de la radicalidad y por el nivel de sus propuestas que también son más radicales; más regionales pero también más radicales. También Chicago. No es un solo discurso tajante e igual al que se desarrolla en todas las otras partes. Insisten en eso del pacifismo, pero eso no importa que lo digan, porque eso dura sólo hasta que llega la clase dominante y con su rostro y con su fuerza golpea tal cual es y entonces el pacifismo se va al carajo porque ahí lo único que queda es defenderse de la violencia de la clase dominante y no hay otra que responderle con la violencia de la clase obrera, de los trabajadores, de los oprimidos. Entonces, para mi, el ver ese hecho ahí es muy importante; y el captar la dimensión y lo que han desarrollado a nivel nacional y en algunos aspectos también a nivel internacional. Aunque se diluye en algunos aspectos a nivel internacional el planteamiento, el programa, la estrategia, la táctica y la cosa queda muy, muy de twitter y de facebook, pero de todas maneras uno está mirando directamente lo que hay. Nosotros por ejemplo, somos capaces de mover siete personas de la Iglesia La Española (en el sur del Bronx) para Wall Street, y no todos los que fueron están tan claros y convencidos, pero en el curso del tiempo, en el curso de la lucha, en el nivel de las explicaciones que uno va desarrollando, uno sabe que puede mover 14 personas, puede mover 20. Pero este proceso no será como en América Latina, aquí nosotros tenemos que bregar contra muchas fuerzas más poderosas que distorsionan los objetivos del movimiento.

Los medios los distorsionan y presentan a los indignados como “hijitos de su papá” que no tienen consigna, no tienen programa. Están en el extremo de la crítica contra ese movimiento, y uno tiene que tener en cuenta aquí que la clase dominante es mucho más poderosa para poder desprestigiar, degenerar  y desvirtuar las pequeñas cosas que los tipos han avanzado. Porque si uno por ejemplo, lee su periódico, hay un cierto ordenamiento, hay una imagen de cierta seriedad y un buen paso el que tengan ese periódico y el que incluso como individuos se puedan expresar, –me gusta mucho eso- que la gente se pueda expresar. Ya no está el partido, ni el comité central, la comisión política que representa a ocho individuos que en 40 años han estado entre cuatro paredes encerrados y pensando y ahora creen que han descubierto la pólvora y no han descubierto nada. Y es que la lucha de clases se ha manifestado como a la orden del día y punto, la orden del día es la existencia de una recesión, de una crisis que ha movilizado montones de almas totalmente diferentes. El problema es entrarle a esas almas. Yo estoy jodido, como no sé inglés… mi odio contra el imperialismo me ha impedido ponerme a aprender inglés y entonces tengo desventajas para desarrollar esta lucha, pero ustedes me ayudan con esta entrevista y poder llevar mi opinión a mucha otra gente.

HM: Cuando te hemos visto en Wall Street, hemos podido observar que la gente te reconoce, la gente te pregunta cosas. ¿Qué te pregunta la gente cuando tú estás ahí?

Víctor: Primero me preguntan que si yo estoy apoyando y yo les digo que sí, porque ahí casi nadie va a no apoyar. Les manifiesto parte de lo que hemos conversado aquí. Me han hecho muchas entrevistas. Hablé hasta en donde se para el tipo de la NBC en español, hasta ahí. Ahí hice un discurso bien radical, yo creo que ni lo pusieron. Le tiré duro al Obama, lo culpé de todo lo que esta pasado ahí porque no ha tenido pantalones para enfrentar esta situación. Es una vergüenza que tengamos un presidente afro-norteamericano y que no defienda siquiera a los afro-americanos –menos va a defender a los latinos. Va gente muy buena, muy bonita; señoras de edad, jóvenes, niños, y uno puede aprender algo ahí, dialogando, conversando. Mucha inquietud tiene la gente, la gente se pregunta de todo. Ahí una señora me pregunto ¿y usted tiene plata en el Wall Street? Yo le dije que claro, ¡El salario de mi vida esta ahí! Ella me respondió, “¿cómo que el salario de su vida?,” Sí, le respondí, todo el salario que he ganado en la factoría, toda la plata me la han pelado estos, y ahí la tienen, yo la quiero pa’ tras, le dije. ¿Y usted no tiene nada? “No, yo sí tengo ahí algo,” me dijo, “yo tengo algo, y me preocupa que a lo mejor pueda perderlo todo con esto.” Hay también ahí el Occupy Wall Street un grupito pequeño de migrantes latinos que se creen los dueños de la revolución mundial, son españoles, se hacen llamar Frente Mundial de Migrantes, o algo así que se llaman. Ninguno es migrante, bueno sí son migrantes, pero no tienen un problema de ilegalidad, que ese ha sido otro de los grandes problemas de los migrantes aquí. Ese es un grupo que viene de España, apoya desde la ciudadanía española a los migrantes. En España sí hay varios movimientos de migrantes indocumentados, pero este es un grupo que se volvió en vocero de los migrantes, se tomaron la tribuna. Lo lógico que ellos debieron haber hecho fue haber hecho contacto con los grupos de migrantes en la ciudad. Yo me reuní con uno de sus dirigente ahí, y le dije que estaba dispuesto a ayudarles en lo que ellos me pidieran, pero nunca me contactaron. Yo les dije que acepto el apoyo, yo busco el apoyo de los ciudadanos, pero que me abran el camino como indocumentado, y que yo me exprese como indocumentado porque lo que queremos demostrar es que el indocumentado puede defender sus derechos, puede participar en las organizaciones, puede expresarse públicamente por radio y por televisión y no debe ser perseguido ni castigado.

HM: Como alguien que tiene mucho conocimiento sobre la comunidad mexicana en Nueva York y las necesidades que este grupo tiene en la lucha por sus derechos ¿cuáles son las conexiones que podrían existir entre este movimiento de migrantes mexicanos y la posibilidad de integrarse a este otro movimiento que inicia en Wall Street?

Víctor Toro: La historia de la lucha del pueblo mexicano en Estados Unidos es muy antigua, incluso antes de la Revolución Mexicana. Yo he estado dos veces en México después de que salí de la cárcel en Chile. Fui a hacer un tour para denunciar la violación de los derechos humanos bajo la dictadura de Pinochet y también a saludar a excombatientes de la resistencia chilena de nacionalidad mexicana, dos grandes hermanos que no sé si todavía viven. Me tocó conocer junto con ellos el lugar en donde cayó Zapata y reunirme con revolucionarios en 1976-77,  en donde ocurrían una infinidad de preparativos para lo que iba a ser la gran lucha, la gran aparición posterior de algunos movimientos guerrilleros como en Guerrero o la Liga 23 de Septiembre, o –ya estando acá en Estados Unidos- con la aparición del Ejército Zapatista en Chiapas con un pueblo indígena sublevado, rebelde, en armas y que logran poner en jaque a la situación mexicana. Esa situación tiene una gran influencia en la lucha simple, en la lucha sencilla de los millones de mexicanos y chicanos que viven acá en Estados Unidos, y por supuesto que tiene gran influencia las enseñazas de la Revolución Mexicana, esos ejemplos están en casi todos los grupos, las coaliciones, las protestas. Está esa presencia, y nosotros como revolucionarios sin fronteras, sin banderas, hemos hecho nuestras las enseñanzas de la Revolución Mexicana y de sus líderes más preclaros, gente tan sencilla como Villa y como Zapata que viniendo del pueblo mismo, de los hombres y mujeres más sencillas y sencillos hicieron una gran contribución, hicieron una de las revoluciones más grandes de América Latina y la primera a escala universal. Entonces, eso a nosotros nos enorgullece y siempre tenemos sus enseñanzas como parte del quehacer diario en condiciones diferentes de la lucha aquí en las entrañas del monstruo. Y no son pocos los hermanos nacidos en México, de los dos lados de la frontera, que participan en el movimiento Occupy Wall Street. En Oakland, la participación de la comunidad mexicana es significativa por el hecho de que Oakland está en un estado donde la población mexicana es significativa. Están en su viejo territorio, no olvidemos que California, Nuevo México, Texas, son territorios de la nación mexicana, y eso un luchador social -no importa de que país provenga- tiene que tenerlo presente. Aquí nosotros enarbolamos nuestra plataforma simple, como la lucha por una legalización para los 20 millones de indocumentados que hay en Estados Unidos. Por esa lucha, por esa legalización, los que más beneficiados resultarían serían los mexicanos.

Nosotros hemos sido infatigables en la lucha por la legalización porque sabemos que ello frena por lo menos las deportaciones, ello pone fin a la separación de la familia,  y ello permite la integración a la sociedad en igualdad de condiciones de 20 millones de mujeres, hombres, niños que hoy viven en el anonimato, en la clandestinidad y sufren todo tipo de humillaciones. Una de las más grandes humillaciones en los últimos tiempos ha sido deportar a los padres y dejar a los niños abandonados. Eso es para mi un crimen de lesa humanidad que comete este país que se vanagloria en el mundo de ser el artífice de la democracia, pero ello demuestra que aquí se cometen las injusticias más horrorosas del mundo, y nosotros estamos en lucha contra toda esta injustita. Estamos junto a todas las comunidades latinoamericanas y especialmente junto a la comunidad mexicana que está en todos nuestros barrios y en conjunto le hacemos la lucha a esta ofensiva de los sectores más racistas y más conservadores enceguecidos por imponer su supremacía en contra de los mexicanos y de los latinoamericanos. Nosotros nos sentimos muy unidos a la comunidad mexicana. De hecho aquí en el sur del Bronx, el Movimiento La Peña del Bronx, siempre ha tenido en la mira el defender los derechos de la joven comunidad mexicana. Aunque cuando yo llegué a Nueva York ya habían mexicanos en el Bronx, no es que hayan llegado solamente por los años 80s, aunque por los años 80s, creció mucho la migración. Yo les digo a los mexicanos que llegan al sur del Bronx: “Bienvenidos a las entrañas del monstruo, porque aquí está el primer frente antiimperialista en el mundo.” Así, que para el que viene para acá, no será fácil la cosa, porque aquí, al primer día que uno llega es luchar por los derechos de los seres humanos y de los trabajadores. Si se viene a trabajar, tendrá mucho más motivos para luchar por sus derechos, y en eso estamos.

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