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Transhumantes. Bandas de viento, rock, rap y hip hop en la Montaña de Guerrero (Primera parte)

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 01/04/2010 12:40

A partir de fenómenos como la migración al interior del país y el extranjero, así como la incidencia de medios de comunicación, se han suscitado entre los jóvenes indígenas la adopción de ritmos y géneros musicales que adaptan al contexto regional.

Transhumantes. Bandas de viento, rock, rap y hip hop en la Montaña de Guerrero (Primera parte)

Jaime García Leyva

Por Jaime García Leyva


De Tlapa pa´rriba se ve la Montaña

Para los pueblos originarios de la Montaña de Guerrero, la música es uno de sus elementos culturales que les identifica y les acompaña en diversos momentos de su vida cotidiana, ritual y/o ceremonial. Sin embargo a partir de fenómenos como la migración al interior del país y el extranjero, así como la incidencia de medios de comunicación, se han suscitado entre los jóvenes indígenas la adopción de ritmos y géneros musicales que adaptan al contexto regional. La música tradicional se ve transformada y fusionada con nuevos estilos musicales y se configuran cambios en la identidad con una novedosa fusión de sonidos, cantos, música y prácticas culturales.

 

Los sonidos de la migración

La migración es multicausal e intergeneracional. Los impactos y transformaciones en la vida personal de los migrantes son complejos y diversos. La realidad sociocultural en los puntos de llegada de los migrantes les provoca la asimilación y/o incoporación de diversos elementos como música, comida, formas de comunicación, actitudes, nuevos lazos sociales, vestimenta, hábitos, entre otros. Se niega y modifica la cultura propia y se adoptan las formas de vida urbana o citadina rompiendo lazos con las comunidades de origen. O bien se reafirma y reivindica lo propio y se mantienen nexos con la patria chica, la comunidad y la familia mediante envíos de remesas y colaboración económica y/o algún tipo de vinculación. El impacto económico se observa en la región con la inyección de recursos económicos para solventar las necesidades básicas, así como la compra de bienes materiales e inmuebles. Se establece un circuito de comunicación basado en los bienes materiales, recursos económicos, comida, fotografías y otros artículos que fluyen de ambos lados de la frontera por medio de negocios de envíos de paquetería.

La migración modifica las relaciones entre los que salen y quienes se quedan. Las mujeres asumen los roles de conducción familiar y mayor participación en los asuntos comunitarios. Se asumen experiencias, cambios, actitudes y conductas que resignifican y traen a su retorno a la comunidad. Un sector adopta culturalmente modas, estilos de vida, corte de cabello, música, lenguaje de los sectores con los cuales se desenvuelven en su estancia en ciudades del interior del país y el extranjero. La adopción de lenguajes urbanos, caló o el inglés en un nivel incipiente y el manejo de ciertos términos los transforma. También se asumen prácticas que estaban vedadas para ciertos sectores. Por ejemplo, hasta algunas décadas no les era muy bien permitido a las jovencitas vestir o portar pantalones, botas u otros atuendos. Eran mal vistos por que rompía con la idea de femenidad de sectores conservadores al interior de las comunidades y la región. ahora los jóvenes se dejan crecer el cabello, se realizan tatuajes, se ponen piercings e incluso asumen una sexualidad más abierta y sin restricciones. Pero además el acceso al trabajo remunerado les permite solvencia e independencia económica para tomar decisiones personales y tener otras expectativas de vida: prolongar la soltería, viajar, instalar negocios, entre otras acciones. Situaciones que en el ambito comunitario no sería posible o sería más difícil.

Entre los migrantes más jóvenes, frecuentemente, se da un desapego a los modos de vida comunitaria y el cumplimiento de cargos, apoyo y servicio en la estructura de organización comunitaria. Igualmente otros cooperan para los gastos de la iglesia, el baile popular, el jaripeo, la construcción de comisarías, premios en torneos deportivos, uniformes, vestimenta de santos, compra de instrumentos musicales y obras de carácter social. También en sentido inverso muchos jóvenes se ven involucrados en grupos delictivos y pandillerriles y estos retornan con actitudes de prepotencia y violencia.

En el plano musical se trasladan géneros, estilos y ritmos musicales que inciden entre los gustos de la población. No se sabe exactamente cuando se empezaron a introducir instrumentos electrónicos entre los músicos de la región. Quizás a partir de la oleada musical de la década de 1970 cuando los grupos mas populares eran Acapulco Tropical, Luz Azul, Los Cumbieros del Sur, Los Magallones, Las Jilguerillas, las Hermanas Huerta, Antonio Aguilar y otros cantantes. Los migrantes retornaban con grabadoras, tocadiscos y trompetas, o con audífonos. Aunque no había electricidad en las comunidades, estos compraban pilas, cassetes o discos de 33 revoluciones y reproducían a todo volumen la música que escuchaban.

Con la migración se empiezan a gestar nuevas agrupaciones musicales, bandas y duetos que promueven música ranchera, corridos y cumbias. Se incorporan instrumentos como guitarras de Paracho, Michoacán; el acordeón, el banjo, las tumbas, el güiro, los sintetizadores M1 – Korg, las baterias Tama o Roland, las guitarras Fender y otros instrumentos electrónicos. La influencia musical proviene desde Rigo Tovar, Los Pasteles Verdes, Los Ángeles Negros, Los Bukis, Los Yonics, Los Caminantes hasta Chalino Sánchez, K- Paz de la Sierra, Intocables, Los Tigres del Norte, Los Cadetes de Linares, El Recodo y una diversidad de grupos que se escuchan en las radios locales, en el estéreo de la camioneta, en las fiestas o el baile sonidero.

Con la música los migrantes se fueron identificando del otro lado de la frontera y aquí. La discriminación, maltratos, humillaciones, racismo y bajo salario que sufren en sus empleos, a muchos les hace revalorar el terruño y entre tequilas, cervezas y nostalgias comparten las noticias de la fiesta del pueblo, el sentimiento del amor que los espera o la familia que los necesita. La música les identifica, une y aliviana las penas.

En años recientes nuevos gustos y géneros músicales arriban a la región, ya sea por los medios de comunicación o por la migración. Se escuchan bachatas, reaggae, ska, hip hop, rock, cumbias, reggaetón, corridos, narco corridos, duranguenses y el género grupero. Los jóvenes video graban las tocadas sonideras y las envían a diversos puntos de los Estados Unidos. O bien las suben por páginas en internet como Tlapa digital o Youtube. Así mantienen un circuito de comunicación que les permite estar al día en las fiestas, bailes populares y noticias de la región. La banda de música de viento en algunos lugares empieza a ser sustituida por las bandas gruperas o sonidos.

Los jóvenes son quienes empiezan a imponer gustos musicales y modas en las poblaciones y se les suele escuchar decir que “la música de bandas de viento es la música de los viejitos”, “es para los entierros”, “es de los abuelos y la gente grande”. Ante ello las bandas de viento dentro de su repertorio tocan y adaptan las canciones de moda.  Las fiestas son el espacio para mostrar el poder económico de los migradólares, la lana, el varo y el billete verde, para “que vean que acá tambíen hace aire”. Se proyecta el status económico, en la celebración de fiestas comunitarias o familiares, cooperaciones, los gastos de la iglesía o en los jaripeos contratando a grupos musicales o sonidos del momento y mayor renombre regionla o nacional. Algunas bandas gruperas con presencia son banda Perlita, banda Imperio, Yankuik, Paynos, la Huella Musical y otros que se mueven en la escena regional y cuentan con discos grabados.

 

Yaa sii, yaa nda´vi: canción alegre, canción triste

En la región resalta un fenómeno musical que ha cobrado vigor entre los músicos indígenas desde fines de la década de 1970. Han surgido grupos musicales de cumbia, rancheras, corridos cuya característica es cantar en nahuatl y Tu´un Savi. Los nuevos ritmos y variantes musicales se difunden en las fiestas, medios de comunicación, radiodifusoras, eventos comunitarios y le imprimen un colorido musical a las fiestas en la Montaña y tiene un mayor impacto entre la población Na Savi o mixtecos.

La integración de los grupos y conjuntos musicales es con personas con conocimientos musicales básicos. La mayoria de los músicos son líricos, con escasos estudios musicales, aprenden del discipulado con sus padres y abuelos, empíricamente o en sus experiencias como migrantes. Utilizan instrumentos como la guitarra, el saxofón, el bajo, la bateria, el sintetizador o el acordeón. Su bagaje cultural proviene de las comunidades, su lengua materna, la música de bandas de viento y las canciones ejecutadas por músicos tradicionales que recurren al violín, el banjo y la guitarra. En este universo cultural musical, además de los nuevos ritmos que han escuchado y adaptado ya sea por los medios de comunicación o sus experiencias como migrantes, les ha llevado a integrar grupos musicales e imprimir un toque rítmico peculiar a la música que producen.

Los grupos se autodenominan en su propia lengua, aluden a su población de origen o al grupo étnico. Son músicos que hacen de la música un oficio y alegría que se reproduce como un eco en la Montaña y se difunde con los migrantes en el interior del país y el extranjero. Si las bandas de chile frito son las que hacen danzar a los pueblos, los grupos abarrotan los bailes populares. Una de las primeras agrupaciones que se crea en la región son Los Venaditos del Monte en la década de 1980. La difusión de su música se hizo por cassetes que circularon en algunos lugares de Tlapa y la región. También un fenómeno musical fue el famoso grupo Luz Azul integrado por músicos nahuas de Tlaquiltzinapa.

Los grupos actuales con orgullo se autonombran como El Dueto Metlatónoc, Los hombres de la lluvia, el grupo Mixteco, Raza Mizteca, Los alegres del Cerro Quince, Grupo Mixteco de Yuvinani, Tuxa Ndoko (Ocotera frondosa), Kimi Tuvi (Lucero de la Mañana), Los Tucanes de la Montaña, Masó Toro, Botella Musical, Acción Musical de Chilixtlahuaca, Kava Che´le, Rayo Musical de Metlatónoc, y otros que ejecutan canciones combinando ritmos y cantos en su lengua materna. También han surgido grupos entre los pueblos nahuas como Paynos de Copanatoyac, que ejecuta algunas canciones en lengua nahuatl a ritmo de cumbias y duranguenses.

Los conjuntos combinan chilenas, rancheras, cumbias, corridos, cantos tristes y tonadas alegres. Las letras de sus canciones aluden a situaciones románticas, migración, esperanzas, sueños, tristezas, desengaños, a las mujeres, las flores, la naturaleza, a la Montaña y la exhaltación de la identidad étnica. También cuentan sus sueños y aspiraciones, refieren a las dificultades de la vida fronteriza y en los Estados Unidos; los problemas por no tener papeles y la vida cotidiana. Solo algunas bandas refieren a la situación política y la pobreza económica regional. Estos grupos reivindican su lengua y tienen un auditorio cautivo entre la población indígena que se identifica con ellos. Su música es una aleación de sonidos, fusión de ritmos, innovación en un contexto tradicional indígena sin dejar de lado la lengua que funge como el eje articulador entre ellos y la gente. Suenan entonces guitarras eléctricas, bajo, acordeones, saxofones, bateria, tumbas, guiros y otros.

En las canciones se nota un estilo de habla característico del discurso oral de Na Savi. Se mantienen ciertas estructuras narrativas basadas en la repetición y la argumentación. Debido a las variantes lingüísticas en ocasiones los términos son intraducibles al español pero de fácil comprensión entre la población indígena. A sus canciones le llaman Yaa sii, canción alegre. Entre Na Savi se nombra a la persona alegre, animada, que baila, canta y hace bromas como sii ní iní rá. De ahí deriva la canción alegre; en contraposición de Yaa nda´vi. El término nda´vi significa pobre o humilde. Se traduce como canción triste o melancólica.

La mayoría de los grupos se integra por adultos y jóvenes del sexo varonil. Hasta ahora no se sabe que alguna mujer participe en estas agrupaciones. Los conjuntos se promueven en las tocadas, en los bailes comunitarios, ferias regionales y fiestas familiares. Se anuncían por medio de carteles, carros con altavoces o el perifoneo. Los canales de distribución de su material son a través de puestos de cassetes y discos compacto y en los lugares donde se presentan. La calidad del sonido de las grabaciones es, en ocasiones, de mala o regular condición.

De todos los grupos resalta Kimi Tuvi, Lucero de la mañana, integrado por músicos de Yuvinani, municipio de Metlatónoc. Entre sus canciones más conocidas, y elevadas a nivel de hit, se encuentran: Yaa paloma (canción de la paloma); Loko kui te ndu´u yu ñu´u yu (soy muy loco cuando estoy en mi pueblo), Te xika yoó in ka ñuu na (los que andan en otro pueblo), entre otras. La música y canciones producidas les ha ganado un amplio público en la región y con los migrantes a partir de la utilización de su lengua materna, el Tu´un Savi (lengua de la lluvia o mixteco). El conjunto se formó en 2001 y cuentan con tres producciones discográficas. Sus melodías aluden a la visión desde su natal Yuvinani. La música que producen se basa en instrumentos como saxofón, violín, bajo, batería eléctrica, guitarra y güiro. El vocalista Félix Martínez ha creado 30 canciones, música y letra. Todas sin registro oficial que las respalde y que han caído en el plagio de grupos imitadores de su estilo en la Montaña alta y en Estados. Su música retumba en el clandestinaje y se ha hecho famosa en zonas de Nueva York y Chicago porque los inmigrantes no pueden salir a “divertirse” a los lugares públicos y hacen sus propios centros de diversión al margen de la autoridades. Allá, desde la ilegalidad los cantos de Kimi Tuvi alegran los corazones.

La utilización de la lengua materna en sus canciones les genera mayor vinculación e interacción. Los músicos se asumen como Na Savi, miembros de una comunidad y algunos tienen la experiencia de haber sido migrantes al interior del país o de los Estados Unidos. De hecho una manera de adquirir sus instrumentos musicales, equipo y vehículos de traslado, es después de haber ido a trabajar de indocumentados. Estos músicos no dejan sus responsabilidades comunitarias y continúan apegados a su comunidad participando y cooperando.

La música y canciones se difunden a través de las redes de comunicación en la región, radiodifusoras locales, en video grabaciones, en bailes y fiestas populares, en reuniones familiares, fiestas, bautizos y entre los radicados del otro lado de la frontera norte. La difusión en las ciudades de los Estados Unidos es mediante la promoción que hacen los propios paisanos, los jóvenes que suben los videos musicales al portal de Internet del Youtube, bailes de barrio, fiestas comunitarias con música de Kimi Tuvi de fondo y los mensajes a sus pueblos. Son las maneras en que resignifican ritmos musicales que provienen de otros lados y les permiten reinventar sus propios sonidos y reivindicar la identidad y sentido de pertenencia a un pueblo indígena y a la Montaña. La migración es un tema presente en sus composiciones. Los Tucanes de la Montaña, originarios de Yuvinani, municipio de Metlatónoc, cantan sobre las desventuras en Sinaloa y dicen: Kibi ni xae Sinaloa / Nda´vi, nda´vi ní xikan ndi (Cuando fuimos a Sinaloa /pobres, muy pobres anduvimos). Otras canciones aluden a las transformaciones de la gente, sus conductas y formas de comportamiento. El grupo Kimi Tuvi, Lucero de la Mañana, canta Loko kuu yu ndu´u Ñu´u yu, “somos muy locos cuando andamos en nuestro pueblo”, y se refieren a las travesuras y bromas entre los jóvenes, pero que al salir fuera de la comunidad no tienen esa libertad.

Es importante mencionar que la discriminación histórica a los indígenas rebasa diversos ámbitos y se observa en las relaciones cotidianas. Esta exclusión se relaciona con la estigmatitazación a su lengua y cultura. La lengua ha sido negada y aún se le adjudican categorías de dialectos. Sin embargo hay una reivindicación lingüística en la región y se otorgan nombres en lenguas indígenas a tiendas, calles, escuelas, nombres de personas, logos y negocios. El uso de las lenguas indígenas se reivindica en espacio públicos. El himno nacional se canta en nahua, Me´phaa, Tu´un Savi y se apela con orgullo a los gentilicios. Ésta revalorización se difunde por algunos músicos miembros de las agrupaciones, dado que en algún momento de su vida fueron migrantes y a partir de ahí aprendieron a dominar ciertos instrumentos electrónicos que incorporan a su vida y a sus gustos musicales. La música de grupos y trovadores indígenas suena, se difunde, alegra y reivindica lo propio y la lengua con vigor y festividad.

 

Una versión ampliada de este ensayo fue presentado en la

1ª Jornada de Comunicación y Cultura: Música, migración e identidad

Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación

Universidad Veracruzana

Xalapa, Veracruz, 8, 9, 10, diciembre 2009


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