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Trabajadores del sector público y trabajadores emigrantes marchan juntos en Primero de Mayo

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 13/05/2011 06:29

Durante los últimos cinco años, las marchas del Primero de Mayo han proporcionado un vehículo en donde los inmigrantes protestan por la falta de protección de sus derechos humanos y sindicales, y los sindicatos exigen una mayor solidaridad entre los trabajadores para enfrentar las políticas empresariales.

Trabajadores del sector público y trabajadores emigrantes marchan juntos en Primero de Mayo

David Bacon

Por David Bacon

 

Se ha vuelto común ver durante las ultimas marchas del Primero de Mayo en los Estados Unidos, una pancarta que dice “Somos Trabajadores, no Criminales”, cargada por las manos callosas de hombres y mujeres que por su aspecto, parecían que venían de trabajar en una fabrica, de limpiar las oficinas de un edificio o de recoger uvas.

Esta consigna indica una verdad evidente. Millones de personas han llegado a los Estados Unidos para trabajar, no a violar las leyes. Unos han llegado con visas, otros sin visa, pero todos contribuyen a la sociedad que aquí han encontrado.

Este año, en una de las manifestaciones mas grandes del Primero de Mayo, aquellos manifestantes protestaron en el Capitolio Estatal de Madison, junto a los trabajadores del sector publico; Wisconsin se ha convertido en un símbolo por la defensa de los derechos laborales y sindicales en los Estados Unidos. Su mensaje era el mismo: “Todos somos trabajadores, todos contribuimos a nuestra sociedad, todos tenemos derecho a un trabajo y a una vida digna”.

Durante los últimos cinco años, las marchas de protestas del Primero de Mayo han respondido al rechazo de las políticas draconianas para criminalizar la inmigración y el mismo trabajo realizado por trabajadores indocumentados.  Los defensores de estas policías han utilizado una lógica brutal: si la gente no puede trabajar legalmente, que se vayan. Pero los trabajadores indocumentados son parte de las comunidades en donde viven. Ellos buscan los mismos objetivos de igualdad y oportunidad que los trabajadores de los Estados Unidos, históricamente han luchado por conseguir.

En lugar de reconocer esta realidad, el gobierno de los Estados Unidos piensan que el hecho de tener un trabajo se convierta en un hecho criminal. Miles de trabajadores han sido despedidos, algunos trabajadores han sido encarcelados por inventar un numero de la seguridad social, solo para poder conseguir un trabajo.  Mas sin embargo, ellos no se han robado nada y el dinero que ellos están pagando a los fondos de la seguridad social, es el que subvenciona el pago a los pensionados e incapacitados.

 Los trabajadores indocumentados merecen un status legal porque con su trabajo ellos hacen una valiosa contribución a la sociedad. En anteriores marchas sindicales se ha exigido la legalización de mas de 12 millones de trabajadores indocumentados que hay en los Estados Unidos. Además, los inmigrantes, las organizaciones sindicales y los grupos comunitarios, han pedido que se deroguen la ley que convirtió el trabajo en un delito, poniendo fin a los programas de trabajadores huéspedes y garantizar la vigencia de los derechos humanos a lo largo de la línea fronteriza entre USA y México.

Los trabajadores inmigrantes y los trabajadores del sector publico necesitan organizaciones sindicales fuertes, que peleen por el aumento de sus salarios, y garanticen pensiones para las personas mayores, y atención medica para los enfermos y discapacitados.

Pero lo que se ve en algunos Estados, como los de Arizona y Georgia, es que han aprobado leyes que facultan a la Policía para detener en la calle a  cualquier persona con ‘pinta de extranjero’ y preguntarle sobre su estatus migratorio. Arizona aprobó una ley que  faculta a los empresarios a despedir a trabajadores cuyos nombres estén señalados  por la Seguridad Social.

Durante la reciente gran marcha del Primero de Mayo, en Milwaukee, Wisconsin, Richard Trumka, el presidente de la Federación de trabajadores AFL-CIO, dijo “Esta es la misma lucha, contra las mismas personas que están atacando los derechos de los trabajadores inmigrantes, los derechos de los estudiantes, el derecho al voto”; Trumka rindió un homenaje al papel que han desempeñado los trabajadores inmigrantes, quien con su participación han resucitado las jornadas del Primero de Mayo en los Estados Unidos.

Si bien, en este Primero de Mayo, la participación de los trabajadores inmigrantes fue menor que la de hace cinco años, si fue notoria su nivel organizativo con las organizaciones sindicales.  Esto marca un cambio fundamental en la actitud de los trabajadores de Estados Unidos, hacia la celebración del Primero de Mayo.

A pesar que el día del Primero de Mayo nació en Chicago, hace mas de un siglo, por la lucha por una jornada de 8 horas, durante el periodo de la ‘guerra fría’, los sindicatos estadunidenses dejaron de celebrarlo. En 1949, nueve sindicatos de izquierda fueron expulsados de la Confederación de Trabajadores (Congress of Industrial Organization),  y se dio una verdadera cacería de brujas contra activistas, muchos de ellos comunistas, socialistas y anarquistas, liderada por la dirección sindical del entonces. En algunos casos, algunos altos lideres sindicales colaboraron con los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, apoyando Golpes de estado en otros países , en donde fueron asesinados trabajadores y militantes políticos. De la misma manera, sindicalistas de estados Unidos, que abogaban por la celebración del Primero de Mayo, como un símbolo de la solidaridad obrera internacional, fueron atacados  y estigmatizados.

Durante la década de los 70y los 80, grandes corporaciones, con la complacencia del gobierno, intensificaron sus ataques contra las organizaciones sindicales y sus trabajadores. El porcentaje de trabajadores afiliados a los sindicatos se redujo de manera drástica, provocando una crisis interna dentro del movimiento sindical. Muchos lideres sindicales de la época de la ‘guerra fría’, fueron fuertemente cuestionados y durante la Convención de la AFL-CIO en la ciudad de New York en 1995, se nombro como presidente a John Sweeney. Richard Trumka, quien había liderada una fuerte lucha con los trabajadores del carbón contra la multinacional Pittston, fue elegido secretario tesorero.

Jack Henning, anterior secretario ejecutivo de la Federación Sindical de California, una de las organizaciones mas criticas del antiguo Departamento Internacional de la AFL-CIO, dijo que “nos hemos asociado con los peores elementos…todo en nombre de anticomunismo, pero creemos que tenemos una oportunidad para revisar nuestro trabajo internacional y entre todos detener la competencia global por los empleos.

Sus ideas mostraban una visión pragmática de la solidaridad y fue un primer paso para salir de ese pasado de la Guerra Fría, pero no fue lo suficientemente radical como para enfrentar los nuevos desafíos de la globalización, el desempleo masivo, y el asunto de a migración masiva de millones de personas, la enorme brecha en los niveles de vida entre países desarrollamos y no desarrollados, y las guerras para imponer un sistema de desigualdad económica mundial.

Sin embardo, después de 1995, la actitud prevaleciente del sindicalismo fue la dejar atrás algunas cosas del pasado y mejor concentrase hacia a donde ir de aquí en adelante. Pero, evidentes confusiones se han presentado, dado los cambios de la política internacional de los Estados Unidos. En Colombia, las barreras de la solidaridad con las organizaciones sindicales de izquierda se desplomaron, y organizaciones sindicales como el sindicato de los trabajadores del Acero, se convirtieron en bastiones de apoyo de denuncia por los sindicalistas asesinados. Sin embargo, al lado, en Venezuela, el sindicalismo estadunidense apoyo las acciones golpistas contra el régimen radical de Hugo Chávez. La AFL-CIO , públicamente rechazo la intervención militar en Irak, pero bajo presión, el Partido Democrático ha guardado silencio sobre la intervención en Afganistán  y contra los ataques de Israel contra los palestinos.

De otro lado, la implementación del Tratado de Libre Comercio (apoyado por los dos partidos políticos de los Estados Unidos), y las protestas en Seattle durante la reunión de la Organización Mundial del Comercio, afectaron profundamente el pensamiento de los trabajadores sobre el futuro de sus propios puestos de trabajo. Los trabajadores y los sindicatos mas concientizados por las luchas contra las políticas empresariales, podían entender mucho mejor las reformas neoliberales, el desplazamiento de los trabajadores y campesinos en México y la consecuente ola de inmigración a través de la frontera con México.

Desde 1994, cuando el NAFTA entro en vigor, mas de seis millones de personas han emigrado de México hacia los Estados Unidos en busca de trabajo. El numero de personas que viven en los Estados Unidos sin estatus migratorio subió a mas de 12 millones de personas. Estos trabajadores, cuando empezaron a enfrentar las amenazas de persecución y encarcelamiento por su condición de inmigrantes,  empezaron a utilizar las marchas del Primero de Mayo para exigir sus derechos humanos, laborales y sindicales.

El movimiento sindical de los Estados Unidos, fue organizado por los trabajadores inmigrantes y sus hijos, por gente venidos de otros lugares. Pero los sindicatos fueron organizados por una clase obrera profundamente dividida por asuntos de raza y nacionalidad.  Algunas organizaciones sindicales vieron a los inmigrantes como competidores no deseados de sus propios trabajos y trataron de excluirlos y hasta de deportarlos. Mas sin embargo, otros sindicatos lucharon contra el racismo  y la histeria anti emigrante y abogaron por la organización de todos los trabajadores.

Hoy los trabajadores inmigrantes se preguntan: “Mi sindicato me defenderá cuando el gobierno le diga a mis jefes que me despida porque no tengo papeles? Esta no es una pregunta abstracta, miles de trabajadores han sido despedidos bajo la administración de Obama,  en cumplimiento de la ley de inmigración en los lugares de trabajo. Solo el año pasado, mas de 400.000 personas fueron deportadas, en su mayoría trabajadores comunes.

Este debate sobre las políticas anti emigratorias le presenta varias preguntas al movimiento sindical de los Estados Unidos. Los sindicatos van a defender a todos los trabajadores (incluidos los indocumentados) o solo defenderán a algunos? Podrían los sindicatos apoyar las leyes de inmigración, destinadas a mover a millones de trabajadores inmigrantes de sus puestos de trabajo? Como puede el sindicalismo unificarse en torno a la solidaridad necesaria para enfrentar con éxito las empresas multinacionales tanto a nivel interno, como fuera de los Estados Unidos?

Durante los últimos cinco años, las marchas del Primero de Mayo han proporcionado un vehículo en donde los inmigrantes protestan por la falta de protección de sus derechos humanos y sindicales, y los sindicatos exigen una mayor solidaridad entre los trabajadores para enfrentar las políticas empresariales. Este año los ataques contra los trabajadores del sector publico, proporcionaron un impulso adicional a los sindicatos, para usar el Primero de Mayo como vehículo de protesta.

En todo el país, decenas de miles de personas marcharon para pedir una reforma migratoria nacional y apoyar los derechos de todos los trabajadores. Los manifestantes llevaban pancartas que decían: “ Somos unos – Respeten Nuestros Derechos (We are One -  Respect Our Rights).  Unas 100.000 personas marcharon en Milwaukee, 10.000  mas en Los Ángeles, 5.000 marcharon en el área de San José ( en el corazón de ‘Silicon Valey’, en donde están las mas grandes empresas del sector de la informática), y miles mas en New York, Atlanta, Houston, Búfalo, Chicago, y otras ciudades importantes. En ciudades mas pequeñas y pueblos, especialmente en aquellos de importante presencia de inmigrantes, como Fresno, en el corazón del complejo agrícola de California, también se dieron grandes manifestaciones.  En Boston, la multitudinaria marcha se llamaba “from Cairo to Wisconsin to Massachusetts – Defend all Workers’ Rights (Desde el Cairo hasta Wisconsin hasta Massachusetts –  Defender los Derechos de los Trabajadores).

Wisconsin se ha convertido en un símbolo nacional por los ataques que están sufriendo los trabajadores del sector publico. Uno de los discursos de la marcha fue el de José Salazar, trabajador voluntario por la igualdad en Wisconsin, quien dijo: “ Los asuntos relacionados con la leyes de inmigración y de reformas del trabajo nos afectan a todos. Es por esto que la comunidad lesbiana y gay se une hoy a la marcha del Primero de Mayo, por los derechos de los inmigrantes y de los trabajadores.  Marchamos para protestar contra los recortes presupuestales agenciados por el gobernador Scott Walker, porque perjudican a nuestras familias, a nuestros hijos, y marchamos para apoyar la unidad de todas las comunidades de inmigrantes y de los trabajadores”.

Traducción: Miguel Puerto

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