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PRESENCIA

por David Alberto Muñoz Última modificación 14/05/2010 15:40

Habla por ti Damián, o como dicen los güeros: “Speak for yourself”, deja ya de hacerte pendejo…el que no es se hace, el que se hace lo es, el que pretende se convierte, y el que quisiera tal vez lo logre…

PRESENCIA

David Muñoz

Pendejos

Un cuento

Por David Alberto Muñoz

 

—¿Ya supiste lo qué le pasó a Damián?

 

 —¿Qué?

 

—Lo metieron en el bote.

 

—¿Cómo?

 

—Pues estaba en su casa, llegó la chota y se lo llevaron.

 

—¿Pero por qué?

 

—Por pendejo.

 

—Oye, yo no sabía que ser pendejo era un crimen.

 

—Pues en el otro lado sí.  Y me refiero a que en gringolandia el ser pendejo puede ser un crimen por el que puedes pagar años y años.

 

—A ver, a ver, barájamela más despacio.  ¿Qué pasó con el Damián?

 

—Pues no te dijo que se lo llevaron al bote.  Estaba el pobre del Damián igual que siempre diciendo pendejadas, y yo creo que alguien se cansó y le habló a la policía.  Llegaron como cuatro patrullas y uno de esos camiones del SWAT con soldados vestidos de guerrilleros, ametralladoras, granadas, toda la chingadera.

 

—Rodrigo, no te pueden arrestar por ser pendejo.

 

—Pregúntale al Damián a ver qué te dice.

 

—¿Cuáles son los cargos?

 

—Pendejear en la vía publica con intenciones de realizar proselitismo en favor de la pendejez.

 

—¡Ya me estás cotorreando Rodrigo, por favor!

 

—Te digo que es cierto.  Incluso los oficiales le leyeron los cargos cuando lo arrestaron.

 

—¿Qué le dijeron?

 

—“Está usted bajo arresto con cargos de ser un pobre pendejo, hacerse pendejo y terminar siempre en la pendejada, situación que es totalmente contraria a los principios sociales de esta comunidad”.

 

—No seas mamón, ya me estás viendo la cara.

 

—Te digo que no.  Mira, el ser pendejo implica una infinidad de posibilidades,  si buscamos la palabra en el diccionario descubrimos que pendejo es el pelo que nace en el pubis y en las ingles, pero todos sabemos que al menos en México significa un hombre cobarde, pusilánime, estúpido, tonto.  Aunque me dicen por ahí que es también una especie de calabaza, y yo no estoy para saberlo ni tú para contarlo pero ¿sabías que en la Argentina y en el Uruguay es un denominativo para un adolescente, un chico de temprana edad?  En Cuba le dicen así a una persona que es bien gallina para todo, y en el Perú representa alguien astuto y taimado.

 

—¿De qué chingados me estás hablando?  Ya pareces diccionario.  No te puedo creer que por pendejo arrestaron al Damián.

 

—Pues créelo.  Además, si alguien conoce al Damián eres tú ¿o no? 

 

—No pos sí.

 

—Nada más acuérdate,  ¿quién era el pendejo convicto y confirmado?

 

—Pues el Damián, porque con el trascurso de los años sigue siendo el mismo pendejo.

 

—No te acuerdas de cómo daba direcciones.  “Sí señor, vera usted, se va por la derecha hasta llegar a un cruce de caminos, va usted a encontrar a un pendejo parado frente a una tienda pintada de color azul, ahí no es, pero eso quiere decir que usted va bien”.

 

—Ya me estás haciendo reír.

 

—El Damián es el equilátero, casi el esférico porque vista su pendejez de tres lados siempre tiene la misma magnitud.  Es el fosforescente porque su pendejez es tal que brilla en la oscuridad.  Es un pendejo disfrazado porque por dentro es más pendejo de lo que se le nota por fuera.  Es un pendejo baboso porque se sienta en la tina y suelta pedos para entretenerse con las burbujitas.  El Damián es un tipo que se da cuenta que ha cometido una pendejada, y la vuelve a considerar, y después de una larga contemplación, concluye y se convence de la misma pendejada.

 

—¡Ya!  ¡Ya estuvo suave!  ¿Qué te hizo el Damián?  Aunque la verdad tienes toda la razón.  Lo qué yo no puedo creer es que lo hayan arrestado por eso.  Aunque ya sé que nada más estás cotorreando.

 

—Cotorreando mi madre, dicho con el debido respeto.  Lo qué pasa es que los gringos ya están hartos de lidiar con nosotros.  Somos un chingo, parecemos cucarachas salidas del caño.  Ya no saben qué hacer, y la solución que encontraron es el arrestarnos por pendejos, y la mera verdad hay cuates que sí se pasan.

 

—Eso sí es el colmo, ir a la cárcel por pendejos, pues pendejos pendejos pero aquí estamos, pendejada tras pendejada pero ¿quién les trabaja? 

 

—Lo mismo digo yo.

 

—Es algo así como un odio y amor que nos tienen ¿no?

 

—Algo parecido.

 

—¡Todos somos una bola de pendejos!

 

—Habla por ti Damián, o como dicen los güeros: “Speak for yourself”, deja ya de hacerte pendejo…el que no es se hace, el que se hace lo es, el que pretende se convierte, y el que quisiera tal vez lo logre…total, al final de cuentas todos somos unos pendejos, pero pendejos pendejos…y todavía estamos aquí…

 

—Sí, y yo creo que ya no nos vamos a ir.

 

© David Alberto Muñoz

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