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Observación Participante y Many-fest-ac©ión Política en Bakersfield, California .

por Rubén Ramírez Arellano Última modificación 02/12/2011 09:59

El jueves cinco de octubre del dos mil seis, la noticia más importante sobre México, en Bakersfield , California fue la movilización de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO). Para muchas personas de la población de origen mexicano, esta noticia era más importante que las elecciones en el Estado de California.

Observación Participante y Many-fest-ac©ión Política en Bakersfield, California .

Rubén Ramírez Arellano

 El jueves cinco de octubre del dos mil seis, la noticia más importante sobre México, en Bakersfield[2], California fue la movilización de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO). Para muchas personas de la población de origen mexicano, esta noticia era más importante que las elecciones en el Estado de California, ya que en Bakersfield casi nadie estuvo enterado de la vida política pre-electoral. Sin importar el origen étnico o racial, el tema de las elecciones y los candidatos no era algo de lo que se tuvieran que ocupar. Para algunos el desconocimiento era total o por lo menos eso fue en apariencia. Para los trabajadores agrícolas eran más importantes las elecciones que llevaba el ya legendario sindicato de La Unión de Trabajadores Agrícolas (Union Farm Workers “UFW”), para firmar un contrato de trabajo con una agroindustria en el Valle Central. Esta elección fue muy difundida en Radio Campesina, la radio de la UFW.

Ese día había una manifestación en el centro de la ciudad a la cual me invitó una joven que conocí en el Community College Bakersfield. Los manifestantes se reunieron en Jard Park –el parque más cercano al centro de la ciudad. El motivo era protestar por las políticas bélicas del presidente George W. Bush contra Irak. La cita a este evento fue desde las diez de la mañana ya que se elaborarían pancartas y se daría información de la marcha en otras ciudades. En la estación de autobuses también encontré a jóvenes de origen caucásico que llegaban de ciudades de la periferia de Bakersfield cerca de las tres de la tarde.

En el parque había una mayoría de jóvenes vestidos de mezclilla y camisetas negras. También se encontraban personas mayores de treinta años, sin importar origen racial, nacional o étnico. Sin embargo había una gran mayoría de personas caucásicas.

 

Jard Park 1
 

 Jard Park 5 de Octubre de 2009, Bakersfield, Ca. Rubén Ramírez A.

 

Puede decirse que la manifestación empezó desde el momento en que una mayoría de personas se reunieron con materiales para hacer carteles. En el área de las mesas colocaron afiches de la organización “World Can’t Wait (WCW)”. En la mesa principal del parque acomodaron varios discos compactos de una conferencia que dio Noam Chomsky sobre la invasión a Irak, los cuales regalaron los directivos de esta sección de WCW a todos, pidiendo que solo tomaran uno. Algunas personas tenían camisetas de color naranja con el estampado de WCW. Quienes las vestían eran los que se encargaban de la sección de Bakersfield y estaban encargados de organizar a las personas. Así que mientras platicaban pintaban carteles con frases como “Peace is a weapon and power, war is not”.

Un grupo de ocho jóvenes se dirigió a la avenida Truxton para mostrar los carteles en la esquina de la calle, justo abajo del semáforo. Con esto no solo se manifestaban en contra de la guerra, sino que también se quería invitar a las personas a que participaran en la marcha. Estos jóvenes en su mayoría eran mayores de edad. Una persona que filmaba era parte de la organización. Entre los jóvenes, que en su mayoría eran menores de los treinta años, hubo quien llevó un aparato para amplificar la voz por el que habló a los automovilistas que pasaban por la avenida y se detenían en los semáforos.

Llegando al Jard Park encontré a una joven amiga. Ella me presentó a su hermano y su novia y un amigo de ella –los cuales compartían además del origen mexicano,  la edad, la forma de vestir y hablar. Le pregunté si podría tomar fotos y me dijo que sí. Entonces un joven empezó a hablar a los que nos encontrábamos en el lugar. Dijo con el aparato de alta voz que el motivo de la marcha podía molestar a algunas personas, pero que no había que hacerles caso. Teníamos que caminar en la banqueta y no hacer actos que alteraran el sentido de la marcha.

Empezamos a caminar por la avenida Truxton y no salíamos aún del parque cuando un señor de edad avanzada empezó a insultar a los que caminábamos con groserías de palabra y señales con la mano. Este señor de origen caucásico, fue el primero de muchas personas a quienes molestamos con la simple marcha, sin embargo nadie discutió con estas personas, de los cuales algunos caminaban, pero la mayoría gritaron y tocaron la bocina desde sus carros.

Me ofrecieron una pancarta de la organización con el sentido de la marcha “The World Cant Wait. Drive Out The Bush Regime!” y les dije que no sabía si podía hacerlo. Mi amiga me dijo que si no quería no la tomara. Sin embargo, al final la tomé preguntándole si podría pasar algo por ser extranjero. Ella me calmó molesta cuando mencionó que “el primer Amendment del Bill of Rights permitía la libertad de expresión a todos por igual”, además los policías no sabrían si yo no era ciudadano y no pensaba que me pedirían mis papeles. Entonces las personas que marchaban me saludaron sin conocerme como señal de integración.

Jard Park 2


Jard Park 5 de Octubre de 2009, Bakersfield, Ca. Rubén Ramírez A.


El hermano de mi amiga llevaba un tambor con el que entonaba un ritmo junto a otros dos tambores que llevaban más adelante unos jóvenes de origen caucásico. Mientras caminábamos sobre la banqueta se gritaba: “¡noo war, no more war!” y otras consignas para que la gente se uniera al contingente. El hermano de mi amiga entonó varias veces “¡Fox escucha, estamos en la lucha!” Ella había estado en las manifestaciones que se hicieron en la ciudad de Bakersfield en abril y el 1ro. de mayo del 2006. En su opinión esas marchas habían sido las más grandes. En el contingente hubo unas cincuenta personas y alrededor de unas diez personas se unieron mientras caminaban y veían la marcha. Entre ellos, jóvenes y señoras quienes al integrarse ya estaban empuñando una pancarta. La marcha aprovechaba los semáforos para pasar frente a los automóviles. Además de los gritos de algunos en contra de la marcha, también hubo los que mostraron su pulgar hacia arriba en señal de apoyo.

Entre los que marchamos había un performance o teatralización de dos personas con traje naranja y un costal de tela oscuro en la cabeza como reos internacionales en Guantánamo. Un joven encapuchado vestido de militar golpeaba expresando la tortura que el gobierno y su sistema de inteligencia internacional hacía a las personas que calificaba como terroristas.

 

Avenida Truxton


Avenida Truxton 5 de Octubre de 2009, Bakersfield, California. Rubén Ramírez A.

 

Llegamos a la esquina de la avenida Truxton y la avenida Chester donde se encuentra la Suprema Corte de Justicia de la ciudad y la Campana de la Libertad.[3] Este lugar no solo es importante ya que aquí se encuentra el símbolo nacional de la libertad, también es donde se pueden hacer reuniones de carácter político.

Ahí se paró la marcha y empezó la manifestación mostrando las pancartas a las personas que caminaban. En ese momento el tipo encapuchado que hacía la representación con los reos me invitó a disfrazarme de reo y acepté. El otro reo fue una joven que había visto llegar de la estación de autobuses. Mi amiga estaba acompañándome con una pancarta en contra de la guerra y las políticas bélicas del presidente. Fui amarrado y me puse una capucha negra, de manera que nadie podía saber si era mexicano y extranjero o solamente un ciudadano.

 

Campana de la Libertad

Campana de la Libertad 5 de Octubre de 2009, Bakersfield, California. Rubén Ramírez A.

 

Me dijo que actuaría dando unos golpes a nuestras espaldas y no había que tener miedo. Entonces empezamos a caminar hacia la estación de autobuses. De camino hubo autos que nos gritaban y se burlaban de nosotros. Cuando llegamos a la estación, el joven del pasamontañas que representaba el verdugo preguntó a los oficiales que cuidaban si podíamos hacer una representación y hacer conciencia a las personas del lugar, pero los policías se negaron –todo en términos amables. Entonces nos dirigimos con los jóvenes de las patinetas que estaban en la esquina de la calle 21, fuera de la estación. El verdugo les dijo que esto era lo que las políticas de inteligencia estaban haciendo para que se dieran cuenta. Todo en palabras coloquiales y de buen ánimo.

Seguimos caminando y el verdugo se dirigió con cualquier persona que hubo en la calle. Primero caminamos a una banca donde estaba una parada de autobús sobre la avenida Chester. En esta se encontraban una señora afro americana, un hombre árabe y un joven caucásico. La señora afro americana dijo que podíamos decir lo mismo sin esta representación, pero el verdugo era enfático y explicó la intención de la representación hasta que la señora tomó su transporte. Después nos dirigimos con un joven afro americano, quien estaba en desacuerdo con el gobierno y quedó impactado de la acción que llevábamos a cabo. Después el verdugo habló con tres jóvenes caucásicos que caminaban y les dio la cuerda con la que estábamos amarrados. Les dijo: “what do you feel dud? hey, hey,” en un sentido muy provocativo. El joven le respondió “what are you talking about?”, él y sus amigos estaban molestos y consternados, pero cuando dio la explicación del performance, los jóvenes empezaron a tomarlo como una broma. Uno de ellos se puso detrás del verdugo e imitaba los movimientos de brazos que hacía burlándose y haciendo reír a sus amigos, por lo que seguimos caminando.

Luego fuimos a otra parada de camión, donde se le preguntó a un señor “What do you think is this?” El señor respondió “The Ku klux klan?” Nuestro verdugo le dijo que eran las personas que estaban siendo torturadas por el gobierno y le preguntó si creía que estaba bien que se pisaran sus derechos humanos. Entonces el señor respondió que esos eran terroristas y que ellos no tenían derechos ni eran seres humanos. Seguimos nuestra provocativa caminata en silencio, dos reos, un verdugo con pasamontañas y mi amiga con un cartel en las manos con un texto contra la guerra. Era un momento tenso que nos mantenía sin decir palabras de ninguna índole.

De repente, de una tienda salieron gritos de What it’s that? Entonces salieron tres hombres caucásicos y corpulentos a los que el verdugo les explicó que era la manera en que el gobierno trataba a las personas que calificaba como terroristas. Enfatizó en las torturas y en la prepotencia, falta de libertad y anulación de los derechos humanos que las políticas del presidente G. W. Bush tenía hacía el mundo. Los tres hombres dijeron haber entendido el mensaje de muchas formas y seguimos nuestra marcha.

Después fuimos a otra parada de autobuses para hablar con otras personas. El verdugo les daba la cuerda repitiendo el procedimiento. Eran dos señoras caucásicas, quienes nos ignoraron y no nos tomaron más tiempo. De ahí nos dirigimos a un joven transeúnte para explicarle lo mismo pero con mayor provocación, pues el verdugo le dijo “Do you feel affraid? These people are feeling the same, but is panic!”. Al final se acercó otro joven afroamericano y lo invitó a la manifestación. Solo él se sumó a la manifestación de todos con quienes fuimos a hablar.

Cuando llegamos de nuevo a la Campana de la Libertad, el hermano de mi amiga estaba entonando un rap con letras de contenido político acerca de las decisiones del gobierno que estaba invadiendo Irak, construyendo muros y haciendo leyes anti-inmigrantes. Terminando la intervención la gente aplaudió. Después me di cuenta de que ese era el formato que se seguía en las marchas. Un hombre caucásico, de unos cincuenta años tenía un aparato de altavoz que prestaba a todos los que quisieran expresarse. Después de la participación del hermano de mi amiga, le siguió un joven de los que habían llegado de las ciudades a la periferia de Bakersfield. Dijo que las políticas bélicas no podían seguir más y que teníamos que empezar a hacer la revolución. Después de que terminó se fumó unos dos cigarros seguidos y se había quedado muy nervioso por haber hablado a todos por el altavoz. Muchas personas más siguieron. Muchas más hicieron quejas personales y denuncias de los soldados que regresaban muertos.

Había un balance entre el número de mujeres y hombres. La mayoría de los manifestantes eran jóvenes. Algunas personas que llegaron al principio se marcharon después de la oportunidad de hablar por el alta voz que servía como “micrófono abierto”. Por último, habló una joven sobre la educación que le había tocado a esta generación, la cual no les hacía reflexionar sobre los problemas y la pobreza de otras partes del mundo y solo los enseñaba a pensar en ellos como individuos. Al final me acerqué a ella, me dijo que sus padres eran salvadoreños, pero ella había nacido en Estados Unidos.

En el lugar había unos tres afroamericanos, unos siete latinos contando a mi amiga y su hermano. Los demás eran de origen caucásico de un aproximado de cincuenta personas. La manifestación se terminó a las siete y veinte de la noche. Se repartió propaganda de la organización de WCW y se agradeció a todos, ya que esta manifestación era parte de una gran movilización que se había hecho en más de doscientas cincuenta ciudades ese día en Estados Unidos.

 



[1] Extracto ilustrado de la tesis de doctorado del propio autor: Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán (MEChA). Expresión y Cultura. Tesis para obtener el grado de doctor en antropología social, 2009. Centro de Invetigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). México.

[2] Ciudad del Valle Central del Estado de California con 333,719 habitantes. Cuenta con más de un 40% de hispanos entre su población y concentra los poderes locales del Condado de Kern.

[3] Esta campana simboliza a la Liberty Bell con la que se anunció la lectura de la Declaración de Independencia de Estados Unidos en Filadelfia en el año de 1776, cuatro días de la Independencia el 4 de Julio. Ahora son numerosas las ciudades que cuentan con una reproducción de esta campana en los lugares públicos que son usados para reuniones políticas.

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