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"Nos creían mudos". Una biografía del Colectivo Reaktor de la Ciudad de Nueva York.

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 16/07/2013 20:08

La biografía de Reaktor es un espejo de la historia de los mexicanos en Estados Unidos, el de la lucha por jamás aceptar una vida que no eligieron. En el pensamiento libertario, en el magonismo y en el zapatismo encontraron las tradiciones para construir la vida que querían.

"Nos creían mudos". Una biografía del Colectivo Reaktor de la Ciudad de Nueva York.

Rodolfo Hernández Corchado

Por Rodolfo Hernández Corchado


“Somos su estorbo”

En el año de 2005, en la ciudad de Nueva York un grupo de jóvenes mexicanos, trabajadores migrantes todos ellos, dieron origen al Colectivo Mictlán y con él al fanzine Reaktor, publicación autogestiva que circuló durante siete años, de 2005 a 2012. Con nueve números publicados, en el fanzine Reaktor se expresaron los sentires, las solidaridades, los dolores, los agravios, la experiencia compartida de la vida y el trabajo de quienes son los nuevos esclavos de la globalización neocolonial en la ciudad de Nueva York: los trabajadores migrantes mexicanos indocumentados. En Reaktor, se registraron las esperanzas contenidas por transformar el presente y el futuro. Esta esperanza se encendió desde el dolor que produce el presente pero también de las experiencias de lucha y resistencia provenientes del pasado y las cuales alimentaron los ríos de la historia individual y colectiva de los miembros del colectivo Mictlán, el cual con el paso del tiempo se reconoció asimismo como colectivo Reaktor. Formado en su mayoría por migrantes mexicanos, por Reaktor han pasado: Ricardo Franco, Edú, Roles, Claudia Villegas, Gabriel Rivera, Amilcar Serrano, Juan y Denisse Ramírez, Mónica, entre muchos otros que han colaborado con el colectivo en distintas etapas.

Esos ríos subterráneos de la historia que unen a los dominados, los oprimidos o los subalternos, llegaron al otro lado de la frontera transmitiendo y preservando las experiencias de organización, pensar, resistir, imaginar otro u otros mundos. Si la globalización neoliberal ha producido nuevas formas de dominación, violencia y despojo, también ha producido reacciones al desastre humano que ha significado. ¿Quiénes eran los jóvenes que en el 2005 se reunieron por primera vez para formar el Colectivo Mictlán? Eran como lo plantearan en un uno de sus primeros Manifiestos, “las sombras, los invisibles que sudan la explotación laboral, el reflejo de la juventud urbana que migra a este país” y agregaban, “somos la cultura que fue sometida, somos el reflejo de la nueva esclavitud legalizada en las leyes americanas. Somos el barrio, somos el pueblo, somos los migrantes, somos el mismo rostro con diferente voz, somos la reacción de la opresión, somos muchos, somos su eterno estorbo.”[1] “Somo ñer@s, somos hij@s, somos madres, somos padres, somos indígenas, somos pintores, somos músicos, somos escritores, somos danzantes, somos Reaktor.”Reaktor 7

¿Cuál era el propósito de crear un fanzine? Un propósito elemental, primario, pero necesario: crear un instrumento, un medio que se convirtiera, como ellos plantearon, en la, “voz de jóvenes rebeldes, que viven en las sombras.” Era “la voz baja” de quienes cruzaron la frontera, pero era también –continuaban- la “voz grave de quienes mueren en el intento por cruzar.” Cumplía una necesidad, la de resistir. Pero esta era una resistencia orgánica, una respuesta a una necesidad planteada y transmitida generacionalmente: la supervivencia. “Resistimos porque nuestros abuelos y nuestros más viejos nos enseñaron que así hay que hacerlo, resistimos porque desde niños siempre fuimos excluidos del lujo y la comodidad, porque miramos a nuestra pobreza crecer a nuestro lado. El resistir lo sentimos y lo comprendemos porque es parte de nuestra vida diaria. Nuestra voz tiene mucha verdad, y la verdad tarde o temprano derrota a la mentira.”[2]

 

Anarquismo

Uno de los ríos subterráneos que dio fuerza y dirección al colectivo Reaktor, fue el pensamiento anarquista. Si quisiéramos trazar el inicio de su biografía, o mejor dicho, uno de los inicios en donde se comienza a forjar el entramado de sentires, afectos y agravios que al norte de la frontera entre México y Estados Unidos, permitirán que los de la “voz baja” se reconozcan como integrantes de una colectividad, tendríamos que dirigirnos a la calle de Morelos 45 en la Ciudad de México, en donde se ubicaba la Biblioteca Social Reconstruir fundada por el anarquista catalán Ricardo Mestre Ventura. La Biblioteca Social Reconstruir fue durante muchos años un punto de reunión, discusión y aprendizaje de las ideas anarquistas para muchos jóvenes; entre ellos los punks y anarco punks de Ciudad Neza y Ecatepec como Roles, originario de Ecatepec y uno de los fundadores del colectivo. Entre el punk y la Biblioteca Social Reconstruir, Roles conoció el pensamiento libertario basado en las ideas de la autonomía y la autogestión  y que en la práctica de Reaktor, consistieron en una idea simple, “el hacer las cosas por uno mismo, el crear y construir lo que necesites colectivamente para el fortalecimiento como colectivo, como persona y como sociedad.” [3]

Esas ideas del anarquismo se expresaron en otra forma de entender y hacer la política en la ciudad de Nueva York. Una política del pueblo no marcada o definida por las instituciones estatales. Así, en sus primeros años, se definían como un “colectivo de trabajadores. No somos estudiantes universitarios buscando liderazgo en la comunidad, no somos organizaciones “comunitarias” o religiosas que buscan desesperadamente  casos de abusos para llenar sus papeles de records y salir en la televisión, para buscar puestos de poder dentro de la estructura política existente. Ni pertenecemos a los grupos doctrinarios como los religiosos, marxistas comunistas y otros. No tenemos un líder, ni líderes, porque tenemos la firme convicción de que no nos hacen falta, pues no nos gusta obedecer, confiamos que la auto-organización es nuestra realización.”[4] ¿Cuál era su política? “La nuestra –contestaban- es una política no de los partidos de gobierno, ni la política de las organizaciones, ni grupos doctrinarios que quieren tomar un poder. La nuestra es la posición de los trabajadores, de los indígenas, de los inmigrantes.”[5]

4Con los años, y como millones de mexicanos en las últimas décadas, Roles partió rumbo a la ciudad de Nueva York. Una tarde el Bronx, recordaba las razones de su migración y la de muchos otros, “viene uno para acá, pero en el fondo de nuestro corazón uno no quisiera venir, pero la pinche necesidad. A veces el sentimiento no te da para tragar o para cambiar tu futuro.” Hijo de obreros, proveniente de “entornos violentos y barrios marginales,” migró a Nueva York en busca de un futuro, “somos hijos de obreros y como hijos de obreros nunca tenemos un futuro. El futuro de los hijos de obreros es salir a la calle y buscarse lo propio porque no tienes los medios para continuar con una educación.” En el número 1 de Reaktor, en el 2006, escribió, “para el México moderno nosotros los eternos hijos de los obreros y campesinos simplemente quedamos en la orilla y en el olvido. Voltean a ver nuestros barrios cuando quieren quitarnos nuestros llanos deportivos, para construirnos un centro comercial o una línea del metro, o un banco “para que guardemos nuestros ahorros”, voltean a vernos cuando necesitan mano de obra para la construcción de sus carreteras.”[6]

El espíritu rebelde forma parte de ese exilio que llamamos migración mexicana, un exilio masivo producto de una reconfiguración de las cadenas de mando y obediencia en nuestro país. El espíritu rebelde como explica el mismo Roles, está “formado en leer, en ver, en sentir, en escucharnos los unos a los otros. El sentimiento rebelde existe en mucha gente, lo que pasa es que muchas veces no nos encontramos y a veces cuando nos encontramos, no nos escuchamos.”[7]

 

 

Zapatismo

“Crecimos, como creció la ciudad de México: a la brava. Vengo de una familia que tuvo sus lapsos de extrema pobreza. Mi mamá era por un tiempo madre soltera, otro tiempo madre madreada y otro madre jodida,” es la voz de Ricardo Franco, otro de los fundadores del colectivo. Ricardo vivía en el East Harlem o el llamado Barrio, el antiguo enclave puertorriqueño en la costa este de Estados Unidos, cuando irrumpió el movimiento zapatista de 1994. “Yo llegué aquí –cuenta Ricardo- antes de que naciera el movimiento Zapatista. Yo me identificaba mucho con el movimiento del 68, pero llegué a Nueva York muy ignorante en muchos sentido pues sólo estudié hasta la primaria porque me expulsaron.” Con el levantamiento en armas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, se produjo en Nueva York una respuesta de apoyo y solidaridad con la rebelión indígena en Chiapas y la formación de organizaciones mexicanas y estadunidenses como Amanecer Zapatista Unidos en la Lucha o AZUL, organización de la cual formó parte antes de integrarse a Reaktor. Durante los primeros años del levantamiento zapatista AZUL realizó protestas frente el Consulado Mexicano y difundió los comunicados zapatistas entre la comunidad mexicana en la ciudad.

“El zapatismo -cuenta Ricardo-  me dio inspiración en lo que quería hacer como persona, y con el trabajo que quería hacer como pintor. Venimos de barrios marginales, muchos de nuestros padres vienen de lugares indígenas y no reconocemos esa sangre  dentro de nosotros.” Con esa influencia, Ricardo pintó en marzo de 2001, con la ayuda de otros mexicanos, el mural zapatista en la Segunda Avenida y la calle 117, en el East Harlem. Acerca del mural recuerda que, “unos mexicanos rentaron el lugar y me sentí con la confianza de acercarme y decirles: denme chance de hacer un mural.” Corrían en México los días de la Marcha del Color de la Tierra y Ricardo deseó contribuir con un mural en uno de los barrios con mayor concentración de mexicanos en la ciudad, un mural que hablara sobre el respeto y la tolerancia a la diferencia, “quería dejar algo que se pudiera ver, algo de ese movimiento que había nacido en México”. El mural aún se encuentra en el corazón del viejo barrio puertorriqueño, y representa el testimonio de la influencia zapatista para muchos mexicanos en Nueva York, esa misma influencia que se vio en las calles de Nueva York en la primavera del 2006, cuando millones de trabajadores migrantes salieron a exigir una reforma migratoria. En abril de 2006, Víctor Toro, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y ex miembro de su Comité Central, resumió así lo que representaban aquellas marchas en las que participaron millones de mexicanos, incluidos algunos miembros del colectivo Reaktor, “nosotros somos parte de la lucha de los pobres, de los marginados de toda Latinoamérica y de todo el mundo. Así que tienen que entender todos los pueblos del mundo, los pueblos de Latinoamérica que aquí en las tripas mismas del imperialismo estamos luchando por nuestros derechos, que son los derechos de todos los trabajadores del mundo. [Esto] es una guerra por la sobrevivencia, por el trabajo y por todos nuestros derechos. Hemos hecho la lucha, hemos aguantado aquí más de veinte años. Así que vamos a ganar, vamos a vencer.”[8]


Reaktor 6

Los discursos del zapatismo, los discursos de la reivindicación de los derechos de los pueblos indios de México emergieron en las protestas migrantes del 2006, “el problema de México, -planteaba Domingo, indígena nahuatl de la Montaña de Guerrero- es el problema “del mal gobierno que nos niega nuestros derechos, [y] pisotea tus derechos. Por ese rumbo –explicaba- no hay escuelas, no hay maestros. Algunos nos han dicho que somos mexicanos traganopales. Yo soy indígena, hablo náhuatl, no me avergüenzo de ser de lo que soy. Nosotros no somos criminales, nosotros venimos a trabajar.”[9] Surgieron también las otras formas de decir ¡Ya basta!, “Nosotros el Colectivo Mictlán estamos hasta los huevos de ser los trabajador@s explotados de la construcción, de las fábricas, de la cocina, de las marquetas, las bodegas, sufrimos de la misma manera, el abuso, la falta de derechos, documentos y de alternativas.”[10]

Las multitudinarias marchas migrantes fueron también una recuperación de la memoria de las luchas de los trabajadores en Estados Unidos; de las luchas del movimiento anarquista. En la primavera del 2006, como lo recordaba Juan, obrero de la construcción, integrante fundador del colectivo, miembro del Partido Comunista y danzante, “El día del trabajo no se celebraba en los Estados Unidos, a pesar de que se originó en Chicago. [Creen] que venimos a suplicarles que nos den la legalización. Pero no es eso, nosotros queremos derechos.”[11] ¿No gozaban acaso de derechos los trabajadores mexicanos en Nueva York? “¿Cuáles son esos derechos? –se preguntaba un escritor anónimo del fanzine- “esos derechos valen verga, cuando eres considerado un pinché ilegal (sic), que no paga impuestos, que no tiene seguro social, que hoy en la pinche construcción te necesitan y mañana te vas a la mierda, que no cuentas…Si protestas te dejan sin trabajo, que tienes que vivir sometido, agachado, mudo, aguantando los peores salarios, las peores condiciones.”[12]

Eran las viejas disputas entre dominados y dominadores, las añejas luchas protagonizadas esta vez por los millones de trabajadores migrantes provenientes de todas partes del mundo, pero mayoritariamente de México y América Latina. Los trabajadores migrantes mexicanos eran náufragos del neoliberalismo, la nueva forma de dominación estadunidense en nuestro país. Desplazados de su país y auténticos sobrevivientes de una economía nacional paulatinamente desmantelada y subordinada a los intereses geopolíticos de Estados Unidos. En medio de todo eso y en medio de una guerra declarada por el gobierno estadunidense contra los migrantes a través de su sistema migratorio, su prensa y su ejército; en la primavera de 2006 los millones de trabajadores migrantes indocumentados de la ciudad de Nueva York, sin derechos laborales y políticos salieron a las calles y se dieron a la tarea de recuperar del olvido un día de lucha y resistencia obrera en Estados Unidos. No fue poca cosa, y los años por venir lo demostraron. En los días más álgidos del movimiento Occupy Wall Street y la organización de la marcha del primero de mayo de 2012, la pregunta era ¿quién avanzaría ese día a la vanguardia de la marcha que partiría de la plaza de Union Square? No fue fácil negociar, y días antes parecía que no se llegaría a un acuerdo: no habría una marcha del primero de mayo, sino varias marchas. Al final, a pesar de la presión del movimiento Occupy Wall Street, prevaleció la razón histórica. Fueron los migrantes quienes encabezaron la marcha. Ellos habían recuperado de las sombras el Primero de mayo, habían recuperado su significado histórico en las luchas del gabacho profundo.

Años después, en medio de la histeria nativista y anti mexicana desatada en el 2009 por la propuesta de ley SB1070 en el estado de Arizona; haciendo eco de los comunicados zapatistas, Reaktor planteó a manera de editorial en su número 6, “Ni perdón ni amnistía. ¿De qué nos van a amnistiar? De no habernos quedado en México a morirnos de hambre, a vendernos en una maquila, en un Wal-Mart? ¿De no legitimar el saqueo con nuestro voto? ¿Nos van a amnistiar por vivir fuera de su ley? ¿De qué nos van a amnistiar? ¿De no olvidar la guerra colonial estadunidense en 1847 contra México? ¿De colonizarnos? ¿De saquearnos?”[13]

 

Los eventos

5Desde sus inicios en 2005, el colectivo realizó eventos para recabar fondos para la edición del fanzin. Cabe señalar que durante sus siete años de existencia, todos los números producidos por el colectivo circularon de forma gratuita, para ello se apeló en todo momento a la solidaridad de esa colectividad que llamamos “la banda.” La falta de espacios en donde realizar los eventos asfixió interminablemente al colectivo, de la misma forma que la falta de una imprenta que le permitiera ser auto suficiente. La geografía de los eventos de Reaktor, fue una geografía itinerante por toda la ciudad en busca de espacios. El Community Center de la calle 6 en Manhattan constituyó por varios años el principal lugar para realizar los eventos. Sin embargo, ante la falta de recursos económicos el colectivo tuvo que buscar otros locales. Entre ellos se incluyen en 2012, la Peña del Bronx, espacio comunitario fundado en el Bronx hace más de 20 años por Víctor Toro y Nieves Ayres, activistas y exiliados chilenos en Estados Unidos.

Para los eventos de Reaktor, nunca faltó eso que conocemos como la solidaridad y el paro. Una de las columnas vertebrales de sus eventos fue el rock: el rock producido por los mexicanos que han migrado a esta ciudad. No es cualquier rock mexicano, ha venido desde muy abajo, ha venido del sur de una de las fronteras más militarizadas del planeta. Quienes forman parte de la bandota profunda, como piedras rodantes, andado cada quien a su modo y a su tiempo llegaron de Ecatepec, de Iztapalapa, de Puebla, Veracruz, Oaxaca, Morelos, Michoacán, Querétaro y la ciudad de Tlapa en la Montaña de Guerrero. En esos lugares comenzó la travesía de la tribu. De rock también está hecho eso que llamamos migración mexicana a Nueva York. Con el correr de los años surgieron bandas como Esclavos, Perro Callejero (Ecatepec), Necrofilia (Guerrero y Ciudad de México), Demonium, Los Muertos (Morelos) Discordia (Puebla, Ecatepec y Oaxaca), Edencia (Puebla), Ixmiquili (Guerrero y Michoacán), Trez Muertos (Michoacán y California), Raza Odiada (Puebla), Zarampahuilo (Guerrrero) Epicdemia (Puebla), Missifus (Puebla), Patarrajada (Guerrero, Querétaro y Ecatepec), Los Skarroñeros (Guerrero y Estado de México), El Lovo y Seis Veinte (Puebla), Abadón (Puebla), Sr. Fuss (Puebla), Transmania (Puebla), El Silenzio (Puebla) Conneckte (Puebla y Estado de México), Inconciencia Humana (Estado de México), Desekilibrio (Oaxaca y Veracruz), Revolución Urbana, Sobredoxis (Estado de México).

Con el paso de los años y el andar de los mexicanos al gabacho, se han formado diversas bandas de metal, black metal, punk, ska o rock urbano que son espejo de las tradiciones rockeras en México, de las historias individuales, colectivas y generacionales, de quienes regresaban de Nueva York, Chicago o California. Unos al llegar a Nueva York ya habían formado sus bandas de punk en Ecatepec, otros escuchaban música tropical en Puebla para después volverse metaleros, otros habían hecho y circulado sus fanzines en la ciudad de México, otros fueron locutores de programas de rock en la Montaña de Guerrero, otros incluso habían sido monaguillos en Huajuápan de León y ahora blasfemaban en una banda de black metal.


2

Las bandas de rock contribuyeron en cada evento realizado por Reaktor para recabar fondos y presentar cada nuevo número del fanzine, pero era también el momento en que se afirmaban los lazos de solidaridad y de compañerismo, la sustancia del colectivo en donde las aportaciones voluntarias que se daban, los cinco o diez dólares que ese día se entregaban eran parte del pago de la renta o de lo que al otro día se tenía que enviar a México. Al final entonces, el fanzine estaba hecho con un fragmento de los días y las noches en los trabajos sin gloria de los mexicanos en la ciudad.

Durante los primeros años, el Colectivo contó también con el apoyo del grupo de danza Cetiliztli Nauchcampa Quetzalcoatl in Ixachitlan que significa Grupo de los Cuatro Rumbos en el lado Este del Continente, Tierra de la Gente Roja. El grupo fue fundado en 1999 por las Hermanas Colorado, activistas mexicano-estadunidenses y quienes en la década de 1990 formaron los New York Zapatistas, un grupo de apoyo del EZLN en la ciudad. Cetiliztli se definía como, “un grupo de arte y educación,” y planteaba, “la necesidad de hacer realidad la liberación de la Raza. Nosotros no reconocemos las fronteras políticas que nos han impuesto. Somos una gente de este continente, una tierra, una gente.”[14]

 

La memoria

En Reaktor, lo mismo se dio cuenta de la explotación laboral, el abuso policiaco contra las vendedoras de la calle, mujeres migrantes que se ganan la vida día a día para sobrevivir. En Reaktor se dejó un testimonio de la experiencia de la vida de los jóvenes proletarios mexicanos en la ciudad de Nueva York.  No sólo hay allí una descripción del racismo, el abuso laboral, el abuso policiaco contra los mexicanos o el corporativismo y el clientelismo de las organizaciones mexicanas como la Asociación Tepeyac, por ejemplo, sino también una crítica desde las ideas libertarias. Una de las tareas del Colectivo fue la educación dentro de los ideales libertarios y la preservación de la memoria del magonismo, resaltando la significación política de este movimiento para las luchas políticas de millones de trabajadores mexicanos indocumentados en la ciudad de Nueva York y Estados Unidos. En las páginas de Reaktor se publicaron textos referentes a la tradición comunalista y el magonismo, textos de Magón publicados originalmente en Regeneración, escritos de Librado Rivera y Kropotkin, e incluso una entrevista con Mijail Bakunin a propósito de su visita al Liberty Park en Nueva York, el parque tomado por el movimiento Occupy Wall Street  y en donde se creó la Avenida Bakunin. Ahí en el corazón financiero del planeta, vértice de males y desgracias humanas, un día de octubre, Reaktor platicó con Bakunin por más de tres horas, y al referirse al problema de la libertad entre los migrantes mexicanos indocumentados en Estados Unidos, Bakunin argumentaba que “¡Un hombre es verdaderamente libre únicamente si coexiste con hombres libres. La esclavitud de un hombre o una mujer, viola la igualdad de todos. En Estados Unidos, no se puede hablar de la existencia de la libertad. Soy verdaderamente libre cuando los otros hombres y mujeres son libres. Y aquí hay más de 12 millones que no lo son.”[15] ¿Por dónde empezar? –le preguntó Reaktor. “La educación es un primer paso,” contestó.

6Durante sus siete años de vida el Reaktor buscó la autoeducación de sus miembros y de quienes estaban a su alrededor. Aprender y recuperar la memoria magonista y su lucha en Estados Unidos, como parte fundamental de la historia de lucha del pueblo mexicano en esas tierras. En tiempos en que sectores de la derecha estadunidense se empeñan en mostrar a los mexicanos en Estados Unidos como un pueblo degradado social y moralmente, Reaktor demostró lo contrario; demostró que los mexicanos en Nueva York podían reconocerse a sí mismos como herederos de uno de los idearios políticos más valiosos del siglo XX, y tal vez el único que pueda salvarnos de la barbarie. Anarquismo o barbarie. Hoy, por ejemplo, que la derecha estadunidense defiende la idea de que el idioma español es el idioma del ghetto y de una masa migrante sin educación, Reaktor recordó que fue también el idioma desde el cual la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano llamó desde Estados Unidos un 23 de septiembre de 1911 a rebelarse contra la maldita trinidad.[16]

Escribir una biografía es ir descubriendo los orígenes individuales y colectivos, las experiencias que con el paso del tiempo dan forma a ese sistema de afectos que llevan a que un grupo de individualidades se encuentren y decidan “escucharse los unos a los otros.” Aquí he presentado tan sólo unos trazos de una biografía más amplia. Escribir una biografía es también un acto de recuperación de la memoria: de la memoria de lucha con su cúmulo de derrotas y viles propósitos por imponer a millones una vida que no han elegido. La biografía de Reaktor es un espejo de la historia de los mexicanos en Estados Unidos, el de la lucha por jamás aceptar una vida que no eligieron. En el pensamiento libertario, en el magonismo y en el zapatismo encontraron las tradiciones para construir la vida que querían.

 

  


[1] Reaktor. Manifiesto. No. 1

[2] Reaktor. Editorial. No. 0

[3] Entrevista con Roles. Colectivo Reaktor. El Bronx. Junio 2006.

[4] Reaktor. A manera de editorial. No. 3

[5] Reaktor. Manifiesto. No. 2

[6] Reaktor. Nuestro desprecio televisado. No. 1. Roles.

[7] Entrevista con Roles. Colectivo Reaktor. El Bronx. Junio 2006.

[8] Entrevista con Víctor Toro. Abril 1 de 2006. Nueva York, NY.

[9] Entrevista con Domingo. Mayo 1 de 2006. Nueva York, NY.

[10] Reaktor. No. 0.

[11] Entrevista con “Juan”. Mayo 1 de 2006. Nueva York.

[12] Reaktor. !Cronicas de mierda! No. 2. Pág. 8-9

[13] Reaktor. A manera de editorial. No. 6.

[14] Reaktor. Introducción a la danza Azteca mexica. Primera parte. No. 0, pág. 2-3.

[15] Reaktor. Bakunin en Occupy Wall Street. No. 8 (Una versión electrónica de esta entrevista se puede consultar en Huellas Mexicanas. El sitio de los migrantes mexicanos en Estados Unidos. “Bakunin en Occupy Wall Street.  Entrevista exclusiva con Mijail Bakunin,” en: http://www.huellasmexicanas.org/ revista/bakunin-en-occupy-wall-street.

[16] Una de las tareas fundamentales de un colectivo es la educación de sus miembros y también la construcción de eso que llamamos la solidaridad, y la solidaridad sin fronteras. Tal vez el ejemplo más claro de esta solidaridad fue la colaboración en 2010 con la Biblioteca Social Reconstruir y con los compañeros de la Cooperativa de Cultura Libre para la publicación de un fanzine de Reaktor dedicado exclusivamente a recordar los 99 años del Manifiesto del 23 septiembre de 1911 lanzado por la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano y el aniversario de la muerte de Ricardo Flores Magón. La presentación del número 14596 de Reaktor –el número asignado a Magón en la cárcel- se presentó en el Brecht Forum de Nueva York como parte de los actos conmemorativos que otros grupos anarquistas realizaron en la ciudad de México. 

 
 
Rodolfo Hernández Corchado es candidato a doctor en antropología por el Graduate Center de la Universidad de la Ciudad de Nueva York e integrante del Colectivo Reaktor de Nueva York.
Texto prensentado en el Encuentro Reflexiones Anarquistas en la Escuela Nacional de Antropolgía e Historia. Ciudad de México, 22-24 de mayo de 2013.

Acciones de Documento

buen trabajo compa...

Enviado por roles en 16:30
ke buen y que chido articulo compa buena biografia muy honesta y sensata rescatando viciones que aveses solo las tenemos y nunca las pensamos con ese detalle, que buen trabajo de verdad, te felisito y espero tambien que pensemos un siguiente numero. la vicion de la livertad es interminable, incansable e indomable, me siento muerto con el calor de 100 grados aca en la chamba pero la nesesidad de esparsir las semillas libertarias por los caminos donde andes es obligatoria, a la etica y la moral, de la limpia vicion de la revolucion. saludos compa y yo igual les hecho de menos.
rodolfo y claus
pd. que si me encuentro al richar .pfff el mundo temblaria.... el grupo sigue en pie...
roles
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