Herramientas Personales
Usted está aquí: Inicio Blogs MUROS Y PUENTES

MUROS Y PUENTES

por Raúl Caballero Última modificación 08/01/2011 10:05

LA SUMA DE LOS EXPULSADOS El día que Monterrey estuvo en riesgo

MUROS Y PUENTES

Raúl Caballero

NORTE DE TEXAS — El enorme espectro de la diáspora de mexicanos en los Estados Unidos se ha visto, en los meses recientes, diversificado de una manera tan inesperada como abrupta. A los expulsados por la falta de alternativas se les han sumado los expulsados por la falta de seguridad.

En Monterrey —y en otras varias ciudades de la República Mexicana como Ciudad Juárez, Guadalajara y México DF entre las principales, pero enfoco Monterrey— los capos del narcotráfico se han enseñoreado y en ese dominio han detonado una explosión de delincuentes de la misma ralea, desde feroces sicarios, secuestradores sin escrúpulos, extorsionadores sanguinarios, policías criminales, autoridades corruptas, pandilleros expandiendo el narcomenudeo, hasta mozalbetes desalmados.

El caos acrecienta el miedo. Todos tenemos anécdotas que desalientan. Una de las mías (y la cuento) es lo que le sucedió a un amigo de la infancia que se convirtió en próspero ganadero. A Pepe lo comenzó a cercar un grupo de extorsionadores que repetidamente le pedían una cuota para dejarlo trabajar en paz. Siempre se negó. Se le aparecían en su oficina, en sus itinerarios, hasta que empezaron a pararse en la esquina y enfrente de su casa. Un día al llegar a su residencia con sus hijos, el más grande —un adolescente o poco mayor— le advirtió que en la esquina estaban otra vez varios de los hombres que lo asediaban. Pepe les pidió a sus hijos que se metieran a la casa y furioso fue a hablar con ellos. No se arredraron. Pepe, de armas tomar, bajó a uno a punta de trancazos y ya comenzaba con el segundo cuando, un tercero que había corrido a un auto para sacar un arma, le disparó y hasta ahí vivió mi amigo. Todo ello desde luego impactó terriblemente a su familia, y a su familia paterna y a la de su esposa y a todos sus amigos. El funeral estuvo colmado de familiares y amigos. El dolor se sentía en la atmósfera de las capillas funerarias y ahí mismo, en medio de uno de los concurridos salones, se le acercó un hombre al hijo mayor y le entregó discretamente un papel. El hijo lo desdobló y lo leyó: “Tu papá no entendió. Queremos (x cantidad de dinero) cada semana, si no ya sabes lo que te va a pasar”. Sí, el miedo crece y con él el coraje y la frustración, pero el caos también crece y sigue reinando, ha escalado hasta los granadazos en las plazas públicas y las balaceras entre y contra la población.

El nuevo éxodo está hecho de miedo a morir. Es una realidad que a quienes se han salido de Monterrey por falta de trabajo; y a los que a pesar de alcanzar grandes metas como lo es egresar de una facultad universitaria y, con el título en la mano, se topan con que no encuentran dónde ejercer su profesión; y a los obreros y campesinos que sin futuro visible emigraron al Norte en un momento de desesperación con la esperanza de mejorar sus vidas y las de sus familias... en los Estados Unidos los han alcanzado grupos de empresarios llenos de pánico, hornadas de hombres de negocios que huyen de las amenazas, los secuestros y las extorsiones, en fin, olas de ricos que temen perderlo todo, incluida la vida y la de los suyos, si se quedan, a manos de los delincuentes bajo el narcotráfico.

Así entonces deciden venirse a Texas, un sitio que —si bien en el extranjero— por demás les resulta familiar pues a lo largo de sus vidas, muchas familias por generaciones, han venido periódicamente a gastar su dinero y a vacacionar.

A reserva de que los investigadores y especialistas ahonden en el fenómeno social, entre las características que diferencian a unos emigrantes de los otros es que los nuevos, los regiomontanos que se alejan de la ciudad por miedo a la violencia que los agobia, se vienen con todo y familia. Se vienen con su bagaje de conocimientos, profesiones y poder económico y así les resulta cómodo establecerse. Compran casas, hacen inversiones, impulsan sus negocios. A diferencia pues de quienes llegan buscando trabajo y el modo de ganarse la vida, los regios con poder llegan a Texas comprando, ofreciendo dinero y trabajo y erigiendo negocios. Si algo motiva el beneplácito e interés de sus anfitriones es precisamente el dinero. Es pues una nueva vertiente de inmigrantes que al llegar con la cartera llena en la mano, son recibidos con los brazos abiertos.

En un reportaje del Houston Chronicle del pasado 18 de septiembre, titulado “Monterrey residents finding an escape in Houston; Mexico’s war with drug cartels sends business people to the area” (Regiomontanos escapan a Houston; la guerra contra los cárteles de la droga favorece la llegada de empresarios al área), destacan el fenómeno enfocando a César Rodríguez, un negociante que con su familia (su esposa y tres hijos) se ha refugiado en lo que se considera un “idílico” vecindario (Katy Townhouse en Katy, Texas, un lujoso suburbio de Houston) según apunta la reportera Jenalia Moreno, huyendo de los balazos, los secuestros y los bloqueos de las calles por delincuentes armados en la otrora segura metrópoli del Norte de México.

Como a Katy, los regios están llegando en un éxodo notable a distintos puntos del estado, en Texas florecen centenares de nuevos negocios impulsados por ellos. Miles de casas o condominios son adquiridas o rentadas por los regios en éxodo. Hay algarabía entre agentes inmobiliarios y representantes de cámaras de comercio. Se instalan tanto en la frontera como en el Norte del estado. Llegan a McAllen y a Mission lo mismo que a San Antonio y a Dallas; arriban a Corpus Christi y a La Isla —así con mayúsculas como suele nombrar con aire snob a la Isla del Padre el sector “que puede” vacacionar en ese balneario—, lo mismo que a sitios exclusivos de Houston… como una reserva boscosa llamada Woodlands, al Norte del puerto, que han urbanizado a todo lujo y a donde han llegado para quedarse centenares de regios millonarios.

Si los inmigrantes que se vienen a los Estados Unidos en busca de trabajo se topan con persecución y con frecuencia sus derechos humanos son violados, la nueva ola de prósperos inmigrantes son atendidos por eficientes despachos de abogados especializados en migración, les arreglan visas de residencia para invertir en los Estados Unidos y son los mismos directores de los centros de convenciones y visitantes los que se hacen cargo de mostrarles los mejores lugares, incluidos consejos para inscribir a sus hijos en las escuelas y colegios de Texas. Asimismo AeroMéxico y VivaAerobus ya les ofrecen vuelos sin escalas, aunque también disponen de vuelos privados. En 90 minutos se trasladan de sus nuevas casas en Houston a sus negocios en Monterrey, van y vienen en la transición, el mismo día. El alto poder adquisitivo, pues, marca las diferencias.

 

*

 

“La mitad de Monterrey está en Houston” se convirtió en una frase recurrente cuando se habla de los regiomontanos en esa ciudad, sin embargo se refiere a los inmigrantes que llegan en busca de trabajo y que se emplean en los puestos más diversos. Estos trabajadores que salen de Monterrey, de Nuevo León, desde hace décadas, aportan con sus remesas ingresos considerables al estado, pero son los migrantes que no importan. Otra vez, los estudiosos de la materia y los académicos lo precisarán mucho mejor. Son los migrantes invisibles y prescindibles en Monterrey, tanto para el gobierno como para los patrones, para aquél entre múltiples factores porque en la urbe representan un problema que no han sabido resolver, el del desempleo en tanto que para los dueños de las fábricas y señores de la iniciativa privada porque tienen acaso como una paradoja sus empresas llenas y existe sobreoferta de mano de obra, no los necesitan.

Pero ya se ve, es diferente cuando los que emigran tienen dinero, entonces hay quienes respingan. Vuelan los dólares al exterior pero todos felices. Se van las inversiones pero todos risueños. Se fugan cerebros pero nadie mueve ni un dedo, prefieren jugar con las palabras, si antes se decía sin tapujos “fuga de cerebros” ahora usan esta especie de eufemismo: “circulación de talentos”… el autoengaño en el intento de hacer creer que los emigrantes con habilidades y conocimientos especiales van a volver. Salimos los profesionistas que nos hemos visto sin alternativas ante la falta de empleos, los malos sueldos y la ausencia de garantías elementales… e igual, no pasa nada, bye bye, todos tranquilos.

Y así salen empujados por la crisis, ola tras ola, ingenieros, abogados, médicos, arquitectos que al ver devaluados sus conocimientos, y muchos luego de incursionar en oficios ajenos, prefieren emigrar y realizar esos otros oficios y en una de esas sus propias profesiones… en los Estados Unidos. De subrayarse es la salida de muchos recién egresados de las universidades, pues acaso es el mejor futuro que hoy por hoy pueden buscar, la apuesta de la emigración, pues de quedarse se saben al borde de convertirse en ni ni’s o en algo peor. La obscenidad y el descaro de ningunear a esos emigrantes al desconocerlos o volverlos invisibles, le ha puesto rostro al cinismo de reconocerlos cuando sus remesas crecieron tanto que no pudieron disimular su ingreso, “bienvenido paisano, los escoltamos, los protegemos”, etc. ¡Ah! pero que se vayan los ricos entonces sí que no. No podemos perder Monterrey. Son unos cobardes los que se van. Etc. Todos los otros, los emigrantes invisibles llevan el país consigo; sus familias por lo general se quedan en Monterrey o en su lugar de origen; con fidelidad y hasta religiosidad mandan sus remesas; ahorran, invierten en bienes y negocios pequeños (en México), educan a sus hijos (en México), pagan sus casas (en México) y de esa manera siguen presentes. Ha sido una realidad continua en México, migran y aunque ausentes son parte del paisaje, están aunque no los vean ni los oigan; encima es un hecho que por costumbre han sido considerados ciudadanos de segunda toda vez que no les hacen válidos sus derechos políticos. ¡Ah!, pero ahora con el éxodo de los ricos las cosas son diferentes, es decir sí los ven, incluso con la angustia (el síndrome) de Rico MacPato, pues éstos se van con todo y familia, se llevan hasta la mascota y con planes de vender todo lo que dejan... y por supuesto se llevan el dinero con que rehacerlo todo en el extranjero.

Por eso quienes se dedican a los bienes raíces en Texas está de plácemes, y quienes han aprendido a hacer negocios con mexicanos, con nuevoleoneses, están de plácemes, y… ¿lo más grave? los regiomontanos que fincan casa y negocio en Texas están de plácemes. Una vez con casa y seguridad, con negocios andando, con familia al lado en un sitio sin violencia se hace presente la posibilidad de enraizarse. A la larga se quedarán y asimilarán como aquéllos inmigrantes llegados a los Estados Unidos desde Europa. A diferencia de los invisibles, estos nuevos inmigrantes llegan con el fantasma del desarraigo consigo, acaso es lo que ven los que levantan la voz descalificándolos. El riesgo real es que ninguno de ellos vuelva nunca a Monterrey.

El día que Monterrey estuvo en riesgo de entrar en la desolación y en un impredecible retroceso aún no deja de transcurrir. Pero todos quisiéramos pronunciar esa frase ya, como si se tratase de un remoto pasado, ominoso y lejano. Pero los gobernantes (y los poderes fácticos) aún deben erradicar la violencia, recuperar la paz. A la fecha son miles de casas vendidas en Texas a la nueva hornada de inmigrantes, esos regiomontanos pudientes, los que dan de qué hablar aquí y allá. Caben aquí las palabras del lector del Chronicle que al final del reportaje de Jenalia Moreno “posteó” una frase alzando su voz por encima de otras de xenófobos despistados que, como de costumbre ciegos y cerrados en su mundito de odio, vociferaban que los extranjeros, por serlo, se vayan y más si son mexicanos y tralalá y tralalí, que se devuelvan a Monterrey, coreaban estúpidamente, y enmedio de su vocerío la frase risueña de aquél: “As long as they have money, come on!” (Mientras traigan dinero, ¡que vengan!). Cínico ¿no? Es la otra cara del cinismo que alza su voz reconociendo el éxodo de los invisibles cuando vuelven al terruño. Las actitudes ante la emigración masiva, de unos y otros, se muerden la cola. Es hora de reconocer sin reparos la presencia de los ignorados que se van para subsistir. La hora del miedo y sus efectos propicia la reflexión para subsanar culpas y ofensas y cumplir obligaciones. Es una obviedad que los capos jamás recibirán las llaves de la ciudad, huelga la retórica que lo dice (en voz de un funcionario nuevoleonés), Monterrey no se va a perder. Los regiomontanos, todos, estarán de luto pero con nuevas certezas; sin los emisarios de la muerte, de la ingobernabilidad. Viene la hora de la sociedad civil. A la hora de que las aguas del caos se vean contenidas por las compuertas del orden y la ley habrá que volver a erigir los puentes quemados por los despavoridos de hoy.

Acciones de Documento
« Junio 2017 »
Junio
LuMaMiJuViDo
1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930
Amazon

Travelocity

Expedia

Encuentre el hotel que desea

Telefonía gratuita vía internet

Hospedaje barato para su página

FatCow $88 Plan for $66 only

Mida su conexión a internet

Test your Internet connection speed at Speedtest.net