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MUROS Y PUENTES

por Raúl Caballero Última modificación 15/05/2010 14:33

La nueva época del Partido Republicano o de cómo se toman el (Partido del) Té

MUROS Y PUENTES

Raúl Caballero

Cuando supe de este político me llamó la atención el interés que ha despertado en todos los niveles y en todos los sectores del Partido Republicano.

Se trata de un joven hispano de lo más conservador, tanto, que realmente comienza a fascinarles.

Leí sobre él cuando comenzaba a despuntar dejando atrás al gobernador de Florida, Charlie Crist, en las encuestas por las primarias hacia una silla senatorial por ese estado... hablo de Marco Rubio, carismático, de origen cubano, 38 años, de Miami.

Pues bien a Crist ya lo descarriló, esta semana el gobernador anunció que se postulará como independiente por la curul del Senado luego que sus partidarios le dieron la espalda pues nunca le perdonaron que “aceptó” la presencia de Barack Obama en la Casa Blanca. En cambio a Rubio lo ven y se derriten, lo escuchan y se embelesan, hay quien lo ha llamado “el Obama republicano” e incluso ya le hacen preguntas sobre una posible candidatura presidencial en 2010.

“Su biografía es tan americana como la de Obama, pero por la otra cara”, apunta Antonio Caño, corresponsal en Washington del diario español El País en un reportaje del 18 de abril.

“La pasión que desata es considerable”. “Es la estrella emergente del Partido Republicano, quizá de la política norteamericana, el rostro en el que se reconoce toda una nueva generación conservadora”. “Como político es todavía un desconocido, como símbolo, algunos lo comparan ya con Barack Obama”. Aunque “es posible que todo sea un fenómeno coyuntural y pasajero”, suelta Caño en diferentes momentos de su escrito.

¿Coyuntural y pasajero?, no tal vez ya nadie puede repetir esa duda, Rubio al parecer ya va en caballo de hacienda hacia el Senado, con un discurso cada vez más fuerte y un respaldo cada vez mayor.

Y una vez bocetado así este joven republicano —que encaja perfectamente en las necesidades de los republicanos duros— permítame el lector un repaso, a grandes rasgos, de los acontecimientos que llevaron a los extremistas de la derecha estadunidense a echarse a los hombros a este inesperado político (uf) hispano.

Bueno, a ver: Con Obama en la cúspide política de este país sus opositores han transitando del berrinche a la ira. Enfilaron todas sus fuerzas en el intento de descarrilar al presidente en su mayor apuesta del cuatrienio —la reforma de salud— en el que fallaron y, como consecuencia, todo indica que el inquilino de la Casa Blanca recupera la altura de su nivel.

Los oponentes de Obama se ubican en un amplio espectro de la derecha. Antes de que éste les ganara la Presidencia se agitaban en las filas del Partido Republicano desde donde escuchaban, como siempre, los argumentos incendiarios de los militantes periféricos, los grupos extremistas de siempre; pero según mi apreciación en el partido se determinaba si enarbolaban o no tales discursos, si los respaldaban o los desechaban, es decir, al interior del partido se tenía la batuta. Pero luego de que Obama se convirtió en el inquilino de la Casa Blanca las cosas comenzaron a invertirse, entre los republicanos la voz de mando vino a ser la de sus miembros más duros, los más conservadores... el primer presidente afroamericano les resultaba insoportable pero nada qué hacer, había ganado. Enseguida comenzó la embestida: no dejarlo hacer, procurar bloquear sus iniciativas, impulsar nuevos detractores. Hubo entre ellos quien dijo “vamos a descarrilar su reforma de salud y será su (batalla de) Waterloo”. Sobrevino entonces una ola de nuevos adversarios que desacreditaban la presencia del primer mandatario, que arremetían vociferando contra la reforma de salud en los recintos donde se explicaba la iniciativa al pueblo; incluso hubo voces difamándolo, como con eso de que no es estadounidense. Creció la ola, los moderados acaso se convirtieron en duros, los duros en ultras, en radicales... y ¿quién sabe en qué momento los discursos incendiarios se colocaron en la punta del grito?, ¿en qué momento los otrora agitadores periféricos se alzaban con la voz cantante?

En ese contexto surgió el Partido del Té, cuyos miembros se jactan de no ser parte de los republicanos pero enarbolan sus colores y de alguna manera se apropiaron de sus consignas, pronto hubo una identificación recíproca, podría decirse innata, tan así que de inmediato contaron con un apoyo de los republicanos sin cortapisas, recibieron un beneplácito ciego de la derecha partidista (pero dada la radicalidad del Partido del Té la complacencia de muchos republicanos bajó de intensidad, aunque no sé hasta dónde los nuevos duros hayan podido volver a sus niveles de moderados), lo cierto es que las huestes del Partido del Té se han sabido organizar y con ello han alcanzado notoriedad nacional. En sí el Partido del Té aparece formado por grupos de presión opuestos a las políticas fiscales de Obama, pero se convierte en un imán para todo aquel que niega a Obama, así se forma su movimiento.

Y así, ahora, después de que con la aprobación de la reforma de salud se arrollara la táctica política del empecinado “no” republicano, éstos han emprendido la reorganización. Por un lado o por otro, lo que les urge es organizarse de nuevo hacia las elecciones intermedias, como sea, con quien sea.

(El movimiento del Partido del Té emula las acciones del inicio de la independencia norteamericana, aquéllas que asumieron los colonos en 1773 cuando tiraron al agua una carga de té protestando, precisamente, contra los impuestos aplicados al té que traían desde Europa. Los colonos pagaban sus impuestos al gobierno británico pero desde acá no tenían representación política, así que se rebelaron y armaron la revolución; el actual Partido del Té busca armar una nueva revolución, se dicen frustrados ante las políticas de Obama, se sienten sin representación, así lo dicen, y por eso preparan su ofensiva hacia noviembre).

Tenemos pues que el Partido del Té se convirtió en la vanguardia del descontento conservador, la ola siguió creciendo tanto en miembros, como en ruido, en nuevas tribunas y más auditorio... se planeó una ruta para impugnar a través del país la política fiscal, a los primeros vagones del convoy se le añadieron otros y otros y en determinado momento la ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, se sube a ese tren. Ella llegó a ser el rostro más visible a nivel de personalidades, está ampliamente respaldada por los miembros del Partido del Té y en la pizarra de sus estrategias, está apuntada la meta: 2012. Pero hoy Palin ya no es el único rostro al que apelan, tras la aprobación de la reforma de salud, se fijaron en Marco Rubio quien coincide con Palin en lo conservador pero la rebasa, con mucho, en ideas y en discurso así que hombro a hombro con el Partido Republicano lo apapachan, lo respaldan, lo encaminan primero al Senado y ya se puede pensar que es en serio la opción de la silla presidencial.

Caño recuerda que The New York Times publicó en enero un reportaje en portada sobre él, con el título “¿El primer senador del Tea Party?”. Y estos son algunos de los republicanos visibles que lo respaldan: Mike Huckabee (ex aspirante a la Casa Blanca) es el que dijo “Es nuestro Barack Obama pero con sustancia”; la misma Palin, dice Caño, “le ha manifestado en público su amor”; el ex alcalde neoyorquino, Rudy Giuliani fue hasta Miami a brindarle su apoyo: “es el candidato en el que podemos confiar para representar los principios republicanos en Washington”, reportó El Nuevo Herald; Mitt Romney, otro aspirante a la nominación republicana para la Presidencia, también lo respalda; “la voz más feroz y conservadora del Capitolio, el senador Jim DeMint, lo ha puesto como ejemplo de la gloria que espera al Partido Republicano”, señalo Caño; y así por el estilo. Rubio es pues el nuevo paladín de los republicanos.

Y hecho ese repaso ¿qué se puede observar de lo que fragua la oposición, cómo se vienen las intermedias, cómo se toman el Té los republicanos? Pues para empezar hay que apuntar que sus objetivos son desbancar a los demócratas que van por la reelección, como el líder del Senado Harry Reid y otros doce congresistas; y que a partir de septiembre (según dijo a un corresponsal de Notimex, Sal Russo, el activista considerado estratega en jefe del Partido del Té) harán una nueva gira nacional enfocándose en las campañas electorales con miras a las elecciones de noviembre. Irán pues primero al intento de recuperar las mayorías entre legisladores y en el esfuerzo muchos esperan que Rubio —quien por cierto apoya la nefasta ley antiinmigrantes de Arizona— se posicione en el Senado.

Así van las cosas y ya se sabe, todo es parte de lo mismo, lo que buscan los extremistas de derecha (ya del Partido del Té, ya republicanos, ya neonazis o Minute Man) o los racistas y xenófobos (Arizona y su SB1070 y tipos como Joe Arpaio), lo que buscan es recuperar el poder, tumbar a Obama, ser mayoría de nuevo... la agenda de la comunidad latina tiene como prioridades hacer todo lo posible por que se derogue la SB1070, tanto como que se alcance la reforma migratoria integral... bien, vamos, empujemos pero también veamos más allá, los extremistas avanzan, se reorganizan y si logran los reacomodos que buscan en noviembre... el retroceso sería terrible, yo creo que no exagero la nota si apunto que en noviembre nos va el futuro, por lo que nos urge poner en la agenda nuestro respaldo a los demócratas... sin regateos.

 

Raúl Caballero, director editorial de La Estrella en Dallas/Fort Worth, Texas; escritor y periodista mexicano; ha publicado: El agua inmóvil, poesía.

 

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