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Jóvenes y migración en la Montaña de Guerrero (I)

por Jaime García Leyva Última modificación 16/07/2009 07:29

¿Quienes migran en la región de la Montaña? Responder a esta pregunta no es tan sencillo. El fenómeno migratorio cobra una mayor algidez en los últimos años y ha sido entre el sector juvenil donde se ha expresado con mayor impacto.

Jóvenes y migración en la Montaña de Guerrero (I)

Jaime García Leyva

¿Quienes migran en la región de la Montaña? Responder a esta pregunta no es tan sencillo. El fenómeno migratorio cobra una mayor algidez en los últimos años y ha sido entre el sector juvenil donde se ha expresado con mayor impacto.

La migración al interior del país tiene, entre un reducido sector de jóvenes, la realización de estudios profesionales. Sin embargo para otros es la búsqueda de un empleo. Las zonas agroindustriales del Occidente y Norte de México son el destino de numerosas familias indígenas y mestizos de los municipios de Tlapa, Xalpatláhuac, Atlamajalcingo del Monte, Cochoapa El Grande y Metlatónoc. Las condiciones laborales en los lugares donde trabajan son infrahumanas y en pésimas condiciones. Es la larga marcha hacia la ignominia para laborar como jornaleros agrícolas. El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan A. C., en el documento: Migrar o morir: el dilema de los Jornaleros agrícolas de la Montaña de Guerrero; da cuenta de los problemas y el drama social de esta realidad de la montaña de Guerrero donde se instalan en el mismo plano de injusticias mujeres, niños y adultos. Ver referencias en la página www.tlachinollan.org

Una región depauperizada y deprimida económicamente como la Montaña de Guerrero ofrece pocas expectativas ante la situación social. La existencia de instituciones de atención a la juventud son escasas y su labor inexistente. Y si existen, a los jóvenes de la Montaña solo les crea indiferencias. La Secretaria de la Juventud de Guerrero, no solo no tiene cobertura regional, sino que la visión de quienes dirigen tal institución no contempla ejes de trabajo concretos para la juventud de la Montaña con características étnicas. Además de que sus acciones se concentran en actividades solo para ciudades como Acapulco y Chilpancingo, entre otros centros urbanos.

Las expectativas que se generan entre los jóvenes de la región. A una edad que oscila entre los 14 a los 20 años. Es una etapa decisiva en su vida personal. Un amplio sector proveniente de familias indígenas, campesinos o mestizos. Al culminar sus estudios de secundaria tienen como opción, para seguir estudiando el inscribirse en instituciones del nivel medio superior establecidas en Tlapa, Olinalá o Huamuxtitlán. Como las preparatorias de la Universidad Autónoma de Guerrero, Colegios de Bachilleres, Centro de Bachillerato Industrial y Técnico,  entre otras que son algunas de las opciones de estudios a nivel bachillerato. La amplia demanda provoca que muchos no alcancen cupo y se forma un ejército de jóvenes sin acceso a la educación. Y entre los que estudian es frecuente y muy alta la deserción escolar. Estudiar, para muchos no representa una garantía de mejoras de su vida. Las expectativas laborales son reducidas en la región. Esto otorga mayor dimensión al problema para los jóvenes.

Las noticias cotidianas son frecuentes en torno a jóvenes que abandonan sus estudios y para solventar su vida cotidiana trabajan de taxistas, peones de albañilería, mecánicos, panaderos u otra actividad laboral. El acudir a trabajar a una obra de albañil, casi se convierte en un paso ritual laboral. Acudir a un “colado” es constante. El colado, actividad consistente en reunir a alrededor de 15 peones cuya función es preparar la mezcla de cemento y mediante cubos de lata colar el techo de una casa. Es una actividad común de los jóvenes en la región. Así trabajar de peón de albañil se ve como una manera inmediata de ganar un poco de dinero.

Estas y otras condiciones obligan a los jóvenes a mirar al otro lado; al Norte. Se crean las expectativas viendo a los migrantes, a los amigos y vecinos. La búsqueda de salir de sus condiciones paupérrimas de vida es la inducción y necesidad básica. La posibilidad de poseer bienes materiales: carros del año con buen sonido, construirse una casa, vestir ropa de “moda, de marca y original”; y tener dinero en el banco para ayudar a la familia. Son expectativas frecuentes entre los jóvenes de la Montaña. Además también la posibilidad de salirse de su casa, migrar, vivir a su manera. Lo cual implica empezar a desarrollar un sentido de autonomía económica, deslindarse de sus padres, hasta ejercer una sexualidad más abierta en los lugares de destino.

Hay jóvenes que migran a los Estados Unidos por periodos. Ahorran y se compran bienes materiales o para seguir estudiando. Otros para ayudar a sus familias. Algunos cumplen sus expectativas. Otro en el camino modifican sus acciones. Y hay quienes ya no regresan. Los caminos de la migración conducen a senderos difíciles y sinuosos.

Entre los jóvenes migrantes predomina el sexo masculino en la migración internacional. Muchos suponen que para los varones los riesgos son menores. En la migración se busca no exponer a las hijas, novias, esposas, madre o hermanas a los peligros del viaje y entrar de manera ilegal y sin papeles a los Estados Unidos.  Frecuentemente cuando las mujeres parten al Norte lo hacen con gente de confianza: esposos, novios, parientes, familiares que procuran su seguridad. Sin embargo en los últimos años un importante numero de mujeres jóvenes migra ya sea con el consentimiento de sus familiares o por sus propias convicciones.

No existe un dato exacto de las estadísticas en torno a la población juvenil migrante. Y en la región de la Montaña es frecuente escuchar que “al menos de cada familia hay uno radicado en los Estados Unidos”. Los jóvenes representan no solo un sector en el cual descansan las expectativas de un desarrollo y reemplazo generacional en la región. Además es el sector en edad reproductiva. Sin embargo el fenómeno de la migración modifica estos escenarios en diversos sentidos. El porcentaje de migrantes supera a los radicados en las pequeñas poblaciones de la región. Los pueblos se han convertido en lugares donde se encuentran mujeres, niños y ancianos.

Entre los jóvenes es frecuente que sus niveles de escolaridas oscilen entre haber cursado estudios primarios, de secundaria o bachillerato. En otras palabras una escolaridad baja. Otros no alcanzan estudios. Y un sector reducido cuenta con estudios universitarios.

El sector juvenil es el sector de migrantes más activo. Establecen redes de comunicación y vinculación con sus lugares de destino. Es el sector, también que adopta nuevas prácticas culturales y se desapega de sus comunidades. Llevando así consigo la migración una transformación de las pautas culturales individuales y colectivas y transformaciones socioculturales. Entre los indígenas que migran un alto porcentaje cumplen funciones familiares, económicas a temprana edad y su responsabilidad con la comunidad y la familia es mayor. Aunque no es una generalidad. La migración es ambivalente y un fenómeno complejo en los efectos que causa entre la juventud.

Los jóvenes establecen  redes de comunicación  vinculación en distintos lugares de los Estados Unidos. Su partida hacía allá es incluso asumido como un rito de paso. Una experimentación que les otorga un lugar entre su grupo. Decir: “ya fui al norte” y platicar sus sufrimientos, peripecias y/o aventuras lo asumen como un plus en su vida y en torno a su círculo colectivo. Los jóvenes (chavos), se establecen en la urbes del norte y crean sus vínculos entre sí y se reafirman como jóvenes o montañeros o incluso como guerrerenses. En la vida cotidiana, el trabajo y la faena. En las calles y en los parques, en los días de descanso compartiendo nostalgias y añoranzas por la tierra que los vio nacer. En el intercambio de comida y otros productos que les llegan de sus poblaciones y que los ayuda a aminorar la carga de soledad y problemas que tienen que vivir allá. Se reúnen para intercambiar puntos de vista y opiniones en torno pasa en la región.

Los canales de comunicación son varios. La vida cotidiana de lo que acontece en sus pueblos es comunicada por sus familiares o amigos mediante las numerosas cabinas telefónicas establecidas en los poblados y comunidades. Regularmente los domingos las casetas telefónicas se ven abarrotadas en diálogos con sus familiares que duran varias horas. Asimismo uno de los medios de comunicación eficaces y que es escuchado por ambos lados de las frontera son los enlaces que realiza la radiodifusora indígena La Voz de la Montaña (800 A.M) en Tlapa de Comonfort, con una estación establecida en la ciudad de  Nueva York. Caben en esas emisiones sabatinas desde saludos, comentarios, noticias, intercambios de opiniones y sendas dedicatorias con canciones de los Tigres del Norte y otros grupos musicales. La Voz de la Montaña comunica mensajes y avisos en las lenguas indígenas de la región, básicamente el Tu´un Savi, Me´phaa, nahua o español.

El circuito de comunicación actualmente ha tomado diversas modalidades como son la utilización, frecuentemente entre los jóvenes el uso del correo electrónico, y la página Youtube. Estos realizan video caseros (con videograbadoras o celulares) que después “suben” a esta popular página de Internet. Los temas son diversos. Desde fiestas de las comunidades, tocadas de rock con Liranrol o Tex Tex, bromas estudiantiles, mensajes a las novias, imágenes de la región de la Montaña acompañadas de música del popular grupo Kimi Tuvi, jóvenes laborando, descansando o compartiendo cervezas en los Estados Unidos. Un amplio repertorio visual de las experiencias migrantes.

El uso de las páginas en Internet es una herramienta frecuente de las asociaciones de “sonideros”. Los jóvenes con equipo técnico graban sus tocadas y después las envían a sus amigos a los Estados Unidos. Con sus saludos respectivamente. Otros han creado páginas donde comparten fotografías como el portal www.tlapadigital.com. En Tlapa, Huamuxtitlán, Olinalá y Xochihuehuetlán los servicios de envío crean un circuito dinámico de productos y mercancías.

Como parte de este circuito de comunicación, asimilación de experiencias y cambios socioculturales en la región, son los jóvenes los más propensos a la adopción de nuevas acciones y practicas culturales. Las manifestaciones culturales y musicales imprimen una característica singular. Las adopción de manifestaciones asociadas al rock, el hip hop, los narco corridos, el graffiti, la bachata, los sonideros y el “cholismo”, son comunes en la región de la Montaña.

Son en sí prácticas que asumen los jóvenes y les permite identificarse, reinventarse, intercalarlas en sus comunidades y que provocan transformaciones culturales. Es así la migración un circuito de información y adopción de expresiones culturales que definen e identifican a los jóvenes montañeros.  (continuará)

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