Herramientas Personales
Usted está aquí: Inicio Blogs Jack, el Negro, Pancho Villa y Pershing

Jack, el Negro, Pancho Villa y Pershing

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 27/03/2010 08:53

Poco se sabe de la historia de Pancho Villa como beisbolista, de su paso por los Boston Fords, y los St. Louis Whiters, equipo en el que jugó por última vez en la temporada de 1961. Su larga carrera como beisbolista es casi desconocida e ignorada tanto por sus biógrafos, historiadores, defensores y detractores.

Jack, el Negro, Pancho Villa y Pershing

Rodolfo Hernández

Poco se sabe de la historia de Pancho Villa como beisbolista, de su paso por los Boston Fords, y los St. Louis Whiters, equipo en el que jugó por última vez en la temporada de 1961.  Su larga carrera como beisbolista es casi desconocida e ignorada tanto por sus biógrafos, historiadores, defensores y detractores.  Si los enemigos de Villa, –en ambos lados de la frontera- han creado la leyenda negra del violento bandolero y asesino irrefrenable; muy poco han indagado sobre su carrera como beisbolista que en el año de 1943 lo llevó a ser el líder de robo de bases en la liga cuando jugó para los Boston Fords como jardinero central. Los detractores de Villa y del villismo, podrían utilizar este dato para sostener que existe un paralelismo entre el campo de béisbol y la naturaleza del bandolero asesino, o que el campo de béisbol es un espejo de la vida, y que por lo tanto el mito del bandido concuerda muy bien con el bandolerismo beisbolero. Quien mejor para andar robando bases que un bandido roba vacas. Villa, o Pancho Villa, como consta en los registros que se exhibieron en el 2008 en la New York Public Library de la ciudad de Nueva York, robaba bases como tierras y ganado. Tal vez esta faceta en el robo de bases no sea muy sorprendente para los historiadores y biógrafos de Villa. De Villa se dice que tenía el don de la ubicuidad y la habilidad de escaparse, de fugarse de sus perseguidores -que no fueron pocos. Así que es explicable su destreza para correr por el diamante sin ser puesto fuera de juego. Me imagino que en algunas ocasiones desconcertaba al primera base o al parador en corto y no se sabía si Villa estaba en primera o en segunda base.

¿Cómo logró introducirse al territorio norteamericano para jugar beisbol? No era la primera vez que huía a Estados Unidos. Entre 1905 y 1906 huyó de México a los 17 años para no morirse de hambre y trabajar como minero y en el ferrocarril en Nuevo México, Colorado y Arizona. Otros miembros del Villismo migraron también. El más conocido tal vez sea el General Felipe Ángeles, quien se exilió en la ciudad de Nueva York el 12 de julio de 1916. De acuerdo con Paco Ignacio Taibo II (ver su biografía narrativa de Villa, 2006), el general de la División del Norte vivió en el Harlem, en el 619 West de la calle 114. Como muchos de los mexicanos que décadas después llegarían a esta ciudad, el general Felipe Ángeles enfrentó la pobreza, vivió miserablemente, trabajó de cargador y se educó en el pensamiento socialista.

Cuando Villa llega como beisbolista a la Costa Este de Estados Unidos, Ángeles ya había regresado a México para separarse definitivamente de la División del Norte, ser traicionado y asesinado. Ambos recorrieron en momentos distintos el territorio norteamericano en sentido inverso: uno para morir, y el otro para convertirse en estrella de béisbol.

Para la década de 1940 cuando Villa entra nuevamente al territorio estadunidense para jugar con los Boston Fords, John Pershing, quién dirigió el octavo regimiento en la expedición punitiva de 1916-1917 en territorio mexicano para capturarlo por su ataque a Columbus, era ya demasiado viejo para perseguirlo, esta vez por la Costa Este de Estados Unidos. En 1943, cuando Villa era líder de robo de bases, Pershing tenía 82 años (moriría en 1948 a la edad de 87 años). Villa siempre escapaba y en su faceta como beisbolista no podía ser disitinto. No fue cogido en el robo de base y no fue capturado por Pershing, de quien escapó dos veces: una vez en México y otra en Estados Unidos. Podríamos decir incluso que Villa triunfó ante Pershing como local y visitante. Me imaginó si el viejo captor se habrá enterado de la presencia de Villa en los campos de béisbol estadunidenses. Probablemente sabía de su presencia e incluso asistió a uno de sus partidos y sentado en las gradas, mientras observaba jugar al jardinero central mexicano, pensaba que después de haber pelado una guerra mundial, ya era demasiado viejo para capturarlo.

En la década de 1950, en una de esas extrañas coincidencias, Villa migró a San Louis Missouri, el estado natal de su perseguidor: John Pershing. Para 1958, cuando Villa juega para los St. Louis Whiters, Pershing había muerto 10 años antes en Washington, D.C. Mientras los restos del general norteamericano yacían en el cementerio nacional de Arlington, Pancho Villa corría por los parques de béisbol de Norteamérica, que no de América. En esa temporada jugó como out fielder y por primera vez jugará con el Negro, un pelotero cubano quien anteriormente había jugado con los Philadelphia Pontiacs. En la temporada de 1961, quedaron registrados dos juegos (39 y 40) entre los Baltimore Roses y los St. Louis Whiters con marcadores de  5 a 6 y 4 a 9. Hubo un tercer partido, (el número 41) cuyo marcador nunca sabremos, pues el cuaderno de notas en que se encontraban los registros fue robado en la ciudad de México.

Muy poco se sabe del compañero de Villa en los St. Louis Whiters, el Negro. ¿Habrá sido también un fugitivo? ¿Exiliado? ¿Conservador, desclasado cubano y venido a pelotero? ¿Qué hacía jugando béisbol en Estados Unidos cuando a casi 145 kilómetros de ahí estallaba una revolución? ¿Habrá hablado Villa con el Negro sobre la posibilidad de irse a Cuba a hacer la revolución que no pudo hacer en México? ¿Qué tenían en común –además del equipo- el jefe de la División del Norte y el Negro? Tal vez que ambos representaban el mapa de la futura migración mexicana y latinoamericana.

El Negro y Pancho Villa, fueron migrantes y peloteros en una liga de béisbol que incluyó equipos como los New York Chevies, los Pittsburgh Plymouths, los St. Louis Cadillacs, los Washington Chryslers, los Detroit Reds y los Cincinatti Blacks. Migrantes y jugadores de una liga de béisbol que existió desde 1943 en la imaginación del escritor beat Jack Kerouac (autor de On the Road, entre muchos otros libros) y que hasta donde sabemos culminó en 1961 con el partido 41 en donde Pancho Villa y el Negro jugaron por última vez con los St. Louis Whiters, y el cual nunca conoceremos, pues el cuaderno de notas donde se registró el marcador le fue robado a Kerouac en julio de 1961 en la ciudad de México. En ese cuaderno quedaron registradas las últimas hazañas de Villa en los campos de béisbol de Estados Unidos, o su última derrota como pelotero. Ahí se desvaneció su historia como jugador de béisbol. ¿A dónde se habrán ido Villa y el Negro? ¿Habrán regresando a sus respectivos países a intentar hacer y continuar respectivamente una revolución? ¿Corriendo la misma suerte que Felipe Ángeles en alguna ciudad estadunidense? Ya eran demasiados viejos para andar jugando al béisbol, pero siempre demasiado jóvenes para intentar otra revolución.

Villa y el Negro fueron parte de un juego de béisbol que Kerouac jugó en solitario a la edad de 12 años con una bola de metal la cual bateaba en el patio trasero de la casa familiar, ubicada en el barrio obrero franco-canadiense de Pawtucket en Lowell, Massachussets, a las orillas del río Merrimack. Lowell era un centro manufacturero a casi 50 kilómetros al norte de Boston. La migración es inseparable de la historia de Lowell, y de la vieja migración franco-canadiense o griega poco queda, y ahora ha sido sustituida por la migración de América Latina y el Caribe.  Las naves de las fábricas que dieron trabajo a miles de trabajadores migrantes (muchos de ellos mujeres, como la madre de Kerouac), ahora han sido transformadas en viviendas de lujo para la clase media blanca. En esa pequeña ciudad industrial comenzó en la década de 1930 un juego que continuaría durante casi 30 años. Kerouac, llevó minuciosamente las estadísticas de cada juego, junto con su otro juego favorito: las carreras de caballos, para el cual utilizaba canicas. Durante varias décadas llevó un registro detallado de los juegos de béisbol y las carreras de caballos. Como parte de ambos juegos, había dueños de equipos, peloteros, caballos y  jockeys ficticios,  había incluso un periódico deportivo (costaba cinco centavos) y hasta cartas imaginarias de compra-venta de peloteros. ¿Habrá existido una carta de compraventa de Villa? ¿Cuánto pudo haber costado su transferencia de los Boston Fords a los St. Louis Whiters?

¿Fue acaso el mito del bandolero, del “bandido”, lo que llevó a que Kerouac viera en Pancho Villa un pelotero natural para convertirse en el campeón de robos de base en la temporada de 1943?  A Kerouac y Villa les tocó encontrarse en los campos imaginarios de béisbol de Norteamérica. Villa, no fue jugador menor en una liga que existió en la imaginación de un escritor que desde muy joven –como cuenta su biógrafa Ann Charters- comprendió que, a pesar de toda la confusión y derrotas que sufrió, la vida de cualquier persona puede ser épica a su manera. La única forma de lograrlo, era através de la experiencia espiritual del camino, una idea que impulsó y sigue impulsando a miles de jóvenes a salir “al camino”. La de Villa, a pesar de las derrotas, es también una vida épica por las profundas consecuencias que tuvo al desafiar las injustas estructuras económicas, políticas y sociales de México a principios del siglo XX. Es épica también, por que incluso después de muerto, llegó a ser uno los mejores beisbolistas de la temporada del 43.

 

A Nina, en sueños, y
a Amilcar, por las nuevas canciones

 

Acciones de Documento
« Julio 2017 »
Julio
LuMaMiJuViDo
12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31
Amazon

Travelocity

Expedia

Encuentre el hotel que desea

Telefonía gratuita vía internet

Hospedaje barato para su página

FatCow $88 Plan for $66 only

Mida su conexión a internet

Test your Internet connection speed at Speedtest.net