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Huellas en la historia: las manifestaciones migrantes del 2006 en la ciudad de Nueva York

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 14/11/2010 19:39

¿Quiénes se encuentran representados en la galería de Huellas en la historia? Migrantes mexicanos que han sido vistos como objetos pasivos de la explotación, el racismo y la discriminación, como víctimas, sin resistencia, nunca como sujetos políticos.

Huellas en la historia: las manifestaciones migrantes del 2006 en la ciudad de Nueva York

Rodolfo Hernández


Huellas en la historia

Las manifestaciones migrantes del 2006 en la ciudad de Nueva York

 


 

“No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro”

Juan Rulfo, en Pedro Paramo.

I

Las movilizaciones migrantes de 2006, no sólo fueron las más grandes en la historia de Estados Unidos, fueron también las movilizaciones más grandes de mexicanos en toda Norteamérica. Algunos de esos mexicanos, se encuentran fotografiados en la galería de Huellas en la historia: las manifestaciones migrantes del 2006 en la ciudad de Nueva York.  Son los trabajadores que realizan los trabajos sin gloria de esta ciudad, son aquellos que cumplen con sus trabajos en la construcción, en las cocinas, limpiando hoteles, como niñeras, y que cuando regresan a sus casas nunca hay el tiempo para escribir la historia o su historia. Tal vez nunca lo haya y todas sus historias serán robadas por la ciudad y el tiempo.

¿Quiénes se encuentran representados en la galería de Huellas en la historia? Migrantes mexicanos que han sido vistos como objetos pasivos de la explotación, el racismo y la discriminación, como víctimas, sin resistencia, nunca como sujetos políticios. Debajo de las avenidas repletas de migrantes mexicanos y latinoaméricanos en el 2006, corrieron pequeños ríos subterráneos de organización muchas veces no vistos y no reconocidos.

Están ahí fotografiados respondiendo a la histeria anti-inmigrante convertida en ley.  “Lo que el Congreso está haciendo no es justo”, dice Marcelo, migrante mexicano. “Todos merecemos respeto, y el Congreso está discriminando a mucha gente. No es justo. Lo que están diciendo es que si tú eres migrante, entonces tú eres un delincuente. Venimos a este país a trabajar honestamente, para hacer el trabajo que nadie quiere hacer. Los migrantes tienen que hacer siempre el trabajo más duro. Los ciudadanos de este país no quieren hacer el trabajo que nosotros hacemos. Casi la mitad de los trabajadores en la ciudad de Nueva York son migrantes y son los que hacen el trabajo más duro. Nosotros limpiamos Nueva York”.

 

II

En la sección de Galería de “Huellas en la historia” se encuentran fotografiados los mexicanos que en la primavera de 2006 salieron a las calles de Estados Unidos y de la ciudad de Nueva York para protestar contra la propuesta de ley HR-4437 (ley de “Protección de la Frontera, Antiterrorismo y control de la Migración Ilegal de 2005”), votada en diciembre de 2005 por la Cámara Representantes de Estados Unidos y que autorizaba el aumento de las penas contra contrabandistas  y migrantes indocumentados. Convertir a los trabajadores migrantes en criminales no es nuevo en la historia reciente de Estados Unidos. No es nuevo hacer del que migra para encontrar un trabajo, alimentarse, vestirse a él y a los suyos un criminal. Esta infamia encontró su respuesta en las calles de Nueva York y de Estados Unidos: “Venimos por nuestros derechos”.

 

III

En la galería están también quienes apelan a la memoria: “El día del trabajo no se celebraba en los Estados Unidos, a pesar de que se originó en Chicago y hubo una matanza de gente. Aquí ha habido mucha gente maltratada y no quieren que muestren sus banderas, de todos los países que han sido reprimidos, sino que muestren la bandera americana, para que vean que venimos a suplicarles que nos den la legalización. Pero no es eso, nosotros queremos derechos”, dice Juan y se pierde entre la muchedumbre, sólo distinguible por su casco de protección, el mismo que usa en su trabajo de la construcción.

No venimos a la calle a pedir que nos perdonen, me dice Jacinto, quien llegó a Nueva York hace más de 10 años. “Te obligan a hacer los peores trabajos que nadie quiere hacer. Y es por eso que ahora estamos aquí en la marcha. Sí, el problema es el trabajo, pero deseamos trabajar con dignidad. No estamos pidiendo una amnistía, que quiere decir que debemos ser perdonados por algo que hicimos mal, pero lo único que hemos hecho mal es venir a este país a esclavizarnos, a vender nuestra mano de obra, ya que ellos destruyen y maltratan a la gente de este país, y de otros países latinoamericanos como México”.

 

IV

Aparecen fotografiados quienes se reconocen así mismos como la base de este país: “Somos la base de este país. Somos parte del funcionamiento de esta sociedad. La sociedad es un mecanismo y somos parte de él. Por lo tanto, este mecanismo no puede funcionar sin nosotros. Somos la base de la sociedad porque somos los que sirven el alimento en la mesa de la población de Norteamérica. Por lo tanto para mí es muy injusto que seamos tratados como criminales”, dice Rigoberto del estado de Puebla, asistente auxiliar en un restaurante y con 15 años en la ciudad. “No tenemos derechos, prácticamente somos como fantasmas".

 

V

“¿Están intentando deportarnos, por qué? ¿Solamente por ser un ilegal?”. En la galería de Huellas en la historia, está representada la vieja historia de los dominados y los dominadores, siempre se castiga a los despojados, a los desplazados, pero nunca a quienes los despojan. Y cuando se les castiga, además se les acusa de no haberse quedado en su país a morirse de hambre o de no respetar las leyes que los convierten en ilegales. Están esos que salieron a las calles a poner en el basurero de la historia la llamanda ley Sensenbrenner: "Los jefes no quieren pagarte el salario mínimo porque no tienes documentos. Si tu no tienes la green card, no te pagan beneficios sociales y te mantienen trabajando de seis a siete días a la semana sin ninguna ventaja social. La ley Sensenbrenner es basura para nosotros, nos afecta. Necesitamos los documentos para trabajar, esta ley no puede ser aprobada. Si es aprobada, no podremos subsistir en los Estados Unidos”, dice Sergio, migrante de Puebla y obrero en Nueva York por más de 14 años.

 

 VI

 Las viejas preguntas se contestan en las calles. ¿Quién cuenta como parte de Estados Unidos?  En medio de la histeria nativista, para la derecha estadunidense, los ilegales, los criminales no cuentan. Sin embargo, en las calles, surgió otra respuesta distinta a lo que dicen las leyes, como la de Eduardo, mexicano, obrero y migrante: “nos llaman criminales, tan sólo por venir a trabajar aquí. Dicen que somos criminales porque estamos violando una ley”.

En el 2006, con todos los medios a su alcance: el sistema legal, la prensa y el ejército; el gobierno norteamericano declaró una guerra contra los migrantes mexicanos, desplazados de su país y auténticos sobrevivientes de una economía nacional paulatinamente desmantelada y subordinada a necesidades de la economía estadunidense. En la primavera del 2006, miles de trabajadores sin derechos laborales y políticos, los nuevos esclavos, los nuevos plebeyos del siglo XXI, salieron a las calles. En la galería de Huellas Mexicanas en la historia: las manifestaciones del 2006 en Nueva York están algunos de esos mexicanos, migrantes y trabajadores. Vinieron de distintos lugares, de Puebla, de Ecatepec, de Tlapa Guerrero, de la Ciudad de México, de Cuautla Morelos, de Veracrúz y salieron a las calles a exigir lo que es de ellos.

 

 

 

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