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Encerrado

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 12/04/2010 21:41

Nueva York, la ciudad más inmigrante del mundo tampoco es una ciudad libre, sino una ciudad represora y burocrática. La idea de la globalización comienza con los ejemplos que se imponen a los habitantes de dicha ciudad.

Encerrado

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Por Roles

         Dentro de una ciudad que no es nuestra, ni de nadie, sino de la gente que la hace y que la vive, y que por desgracia está regulada por leyes del país al que pertenece. Esto significa  que Nueva York, la ciudad  más inmigrante del mundo tampoco es  una ciudad libre, sino una ciudad  represora y burocrática. La idea de la globalización comienza con los ejemplos que se imponen a los habitantes de dicha ciudad.

Una carta contada al silencio, al grito, a la sociedad y a la soledad.

 

“Encerrado”

… pues estaba sentado en una de las bancas  de la prisión rodeado de negros y gringos, sólo era yo el único hispano o el único mexicano, y mientras los negros al platicar  en lugar de hablar gritaban, los gringos un poco mejor comportados sólo hablaban para ellos mismos. Los negros se hacían notar, ellos mismos contándose la razón por la cual estaban detenidos,  pero al final era para que todos los que estábamos allí escucháramos la razón por la cual estaban presos. ¿Y sabes qué?  Simples delincuentes, uno por pelearse con otro y decía haberse peleado con 3. Otro por robar unas frutas. Otros por meterse a un edificio a comprar droga, otros más por las mismas razones.

          Por otro lado las razones de los otros, creo yo, ya las sabía, pues habían estado conmigo en la otra prisión, ó sea la prisión primera, antes de estar en esta. Digo que ya las sabia porque creo que son parecidas a las mías. La diferencia es que ellos no son mexicanos  u  otra es que yo no soy un gringo. Al final hay una respuesta.

… estaba en casa, me regresaron del trabajo. Hice mis quehaceres rutinarios. Y sabia que la manifestación era la más grande de la ciudad de new york, estaba dudoso de ir, tenia güeva, la manifestación era en contra de la Guerra, Bush  y su delincuencia. Para mí era muy importante pero seguía teniendo güeva . Hablé a mi compa Dominik para preguntar si iba a ir pero él ya estaba allí, quedamos de toparnos en tal sitio y andar juntos.

            Tomé  el tren, yo sabía que ya era tarde pues la manifestación había comenzado desde muy temprano, yo no tenía planes para ir, pues estaba supuesto a trabajar ese día. Tomé el tren y llegué al lugar, serian como las 3:30 pm y enseguida encontré a la gente manifestándose,  observé un poco mientras fumaba un cigarrillo y luego me adentré a caminar junto con ellos, caminé y escuchaba sus slogans en inglés  y algunos si los traducía otros no, como: “is this your fucking democracy”, caminaba con ellos y permanecía en silencio. Observaba el enojo que algunos de ellos manifestaban, el desacuerdo de la invasión militar contra un pueblo que no podría defenderse violentamente, veía y escuchaba. Penetraba en mi lo que provoca las manifestaciones, la rebeldía, el sentimiento de que juntos venceremos. Llegamos a un parque donde supuestamente era la meta de la marcha (Washington  S Park)  y estuvimos allí parados,  ellos gritando consignas contra la Guerra mientras la policía se organizaba para reprimir la marcha, miré a lo lejos que estaban dispuestos a abrirse camino con sus caballos y detrás de ellos los anti motines, yo me subí a la banqueta  y estuve allí. La gente rebelde no se quitaban de la carretera en forma de resistencia y desobediencia,  y así comenzó la barbarie, la otra Guerra, la local, la que se vive dentro de casa, los caballos relinchaban y empujaban a la gente con pisotones  y empujones,  la gente resistía hasta que recibieron la orden de golpear.

Entonces los anti motines  entraron en acción  y golpeaban parejo, con sus macanas, con sus escudos, arrestando a la fuerza de violencia, empujones violentos, jalones de pelo, a viejos, jóvenes algunos niños muy jóvenes, mujeres, todo. Yo al mirar eso me sentí indignado y gritaba:  ¡¡¡Hijos de puta, stop!!!  Muchas veces  y me quería acercar, pero  el miedo a un golpe me hizo quedarme allí paralizado,  observando cómo eran golpeados, abusados, obligados, gritando que pararan esa violencia de fuerza contra las manos vacías.  Pero sin enterarme la policía estaba muy cerca a mí y al voltear,  uno de ellos me dice con voz de orden: “muévete fuera de aquí ”. Yo sólo lo mire y no obedecí,  pues estaba en la acera, y eso fue suficiente para que me cayeran a palos tres o cuatro en la espalda y en la cabeza, (sólo por no obedecer al instante) sólo por ese pequeño acto de rebeldía, de desobediencia. Y traté de salir de allí, y lo logré. Al levantar la cabeza  un hilo de sangre sentí que me corrió por la nuca y me toque,  y sí era sangre. Una persona me dijo:   - ven, ven para acá. y fui con ella y miró mi cabeza,  - sí, me dice:  -  te abrieron, regresé la Mirada y la violencia  continuaba , gases , macanas, jalones , ropa , arrestos, gritos, llanto. Hasta que la gente comenzó a levantar las manos  para pedir paz. Entonces se calmo un poco, y la gente comenzó a  regresar, mientras la policía avanzaba, entonces un amigo, Matt,  vino hacia a mí con una botella de agua, él había visto todo, y me lavó la cabeza,   hablé un poco con él y me preguntó si estaba bien - dije que sí y nos despedimos. Caminé un poco para seguir mirando y al acercarme  la policía comenzó a violentarse otra vez contra la gente,  otro vino y dijo: ¡váyanse a sus casas, la manifestación se acabó! , la gente gritó “fuck the police” y recibí un empujón muy, muy violento, la gente me detuvo para no caer al suelo,  y al levantarme  escupí impulsado por la rabia y el instinto de ser abusado físicamente y cayó en la espalda de un hijo de puta que me empujó. Él regreso y otro policía que vio el acto me agarró del brazo, y ahí comenzó toda la…

 

Desgracia

      Me agarró del brazo, para jalarme, yo me zafé, y corrí  en ninguna dirección, entre la gente, miré el rostro enfurecido del policía, me agachaba y  seguía corriendo  haciendo zigzag, escondiéndome entre la gente, me quité la liga que amarra mi pelo, y puse la capucha de la sudadera,  y me reincorporé entre la gente, con una actitud normal, de gente que ve para todos lado, con la idea de  (según yo) despistar. Caminé alejándome, buscando la ruta de salida, en alguna dirección. Pero más tarde en  voltear cuando caen sobre mi dos pesados policías. Tratando de tirarme al suelo uno de ellos me abraza y me jala, el otro  trata de doblar mis manos, yo reacciono en escapar y comienzo a forcejear con ellos, empujaba para zafarme, uno de ellos cae al suelo resbalándose,  la gente observa, y comienzan a gritarles todo tipo de insultos y peticiones,  “déjalo”,  “fucking police”, etc. Y llovían botellas de agua, ellos al ver que no me dominaban,  me tomaron  por el pelo, y esa fue mi derrota, decidí no seguir haciendo fuerza para defenderme, y así no provocar más violencia contra mi mismo. Ya en ese momento  había 4 policías  sometiéndome, hasta que me pusieron las esposas, y me levantaron por los pelos y por un pie, prácticamente me arrastraban  como media calle para irme  a aventar a una patrulla. Desde ese momento presentí algo mal. Pues todos los arrestados de esos momentos eran llevados a un camión, y yo estaba siendo separado.

Me tuvieron en la patrulla por aproximadamente 20 minutos. Hasta que subieron dos policías y  uno de ellos era quien me había jalado el pelo, el otro no lo había visto hasta ese momento.

Subimos por una avenida hasta encontrar la parte principal de la manifestación, donde al parecer la violencia fue más dura. Se estacionaron y me sacaron.  Ellos dos fueron a hablar con otros policías al parecer superiores. Uno de ellos regresó  y me preguntó mi nombre, dirección, etc. Hasta que pregunto por  mi social security. Y al no saberlo se dio cuenta que yo era un “indocumentado Mexicano”  lo cual le dibujo una sonrisa sarcástica y fue a hablar una vez más con sus compañeros.

Entonces llegaron y me rodearon como  5 diferentes policías e iniciaron su interrogatorio de desprecio, de insultos, de arrogancia, de humillación. Yo sólo miraba a lo lejos, escuchaba y trataba d traducir mentalmente las palabras, y  sabía que todo eran insultos y desprecio. Lo más que pude entender era: “ si  no estas de acuerdo con este país y su respuesta a los terroristas,  porque mierda no te regresas a tu país a morirte de hambre, y a matarse entre ustedes, fucking mexicano” y me lo decía uno tras otro, como en fila, sentía su aliento en mis mejillas su mal aliento, mientras tanto yo  miraba a lo lejos, a la nada, tratando de controlar el miedo que  estaba a punto de traicionarme,  con  rodillas temblando. Era un reto para mi mantenerme firme y no mostrar mi miedo, mi cobardía. Ellos  amenazaban con la inmediata deportación,  su risa siniestra, y sus planes prontos eran separarme y encargarse  ellos mismos del caso.

Ese interrogatorio  de insultos y desprecio duró aproximadamente 10 minutos, uno tras otro, practicando el racismo hecho palabras. Yo sólo negaba el acto, decía: “yo no hice nada” “yo no fui” lo negaba rotundamente.

Se fueron y vino un policía, el más joven de ellos, tendría aproximadamente 22 años, y volvió a hacer el interrogatorio, pero esta vez llenando papeles, me subieron a la patrulla y me llevaron a un primer precinto. En una celda vacía, por aproximadamente 6 horas, me tomaron fotos, huellas y más preguntas, mi cabeza era un caos, pensamientos dolorosos en dirección a la catástrofe. Muy claro tenía yo que la deportación era lo que yo no deseaba, solo, temeroso y en silencio.

Hasta que llegó un policía vestido de civil, me llamó por mi nombre y comenzó a explicarme que si de verdad lo había hecho, era mejor que lo dijera, pues era mejor para mi, y yo lo negaría hasta el final.

Me sacaron y fui trasladado a otro precinto, con otros presos, ya era muy noche, traté de buscar un rincón o un lugar para dormir. Imposible, mi mente era un caos, logré hablar con otros mexicanos que en esa prisión estaban, por cargos de “chelas en la calle” e “insultos a un restaurant”.

Al otro día  comenzaron a llamar a los presos, todo mundo salía  y nadie regresaba excepto por alguno, me acerqué a él y le pregunté que a dónde los llevaban y me respondía que a ver el abogado que otorga la ciudad. Mientras yo seguía esperando, y constantemente entraban y salían presos.

Ahí estuve por tres largas noches y sus días, ellos no decían nada y cuando preguntaba decían que mi caso estaba en estudio, y ya para ese momento mi cabeza, mi pensamiento ya estaba derrumbado e inclusive resignado a la deportación. Me habían derrotado moralmente, con todas las dudas y todas las culpas, todos los lamentos y aún los peores pensamientos de “pagar” a la manera de la policía de NY.

En ese momento la tortura que ellos aplicaban yo no la entendía, pues esperaba la tortura física.

El cuarto día por la noche vinieron hacia mi dos policías de traje y me llevaron a una oficina privada.

Me preguntaron, ¿de dónde venía? Quién era? ¿Qué era? ¿Quién fui? ¿Quién soy? ¿Qué hago? ¿Por qué fui a la manifestación? ¿Si creo en dios? ¿Si tengo hijos? ¿Cómo llegue a este país? ¿Si trabajo? ¿En qué trabajo? ¿Por dónde crucé? ¿Dónde trabajo? ¿Si no me gusta la política de estados unidos? ¿Qué hago aquí si no estoy de acuerdo? ¿Si trabajo en alguna organización? ¿Cuánta familia tengo en EU?

Y como un inexperto contestaba todo atemorizado, sin pensar siquiera en el derecho  de hablar con un abogado, ¡jamás lo pensé! Ya no pensaba bien para esos momentos.

Me dejaron en la misma celda, solo y dormí, frio, como la prisión, con hambre, triste, y con ganas de llorar, de arrepentirme, por haber estado en ese lugar, por haber ido a la manifestación, obligado por un sentimiento de compromiso que no te da nada a cambio, sino que  es un compromiso de satisfacción personal y que te otorga a cambio la persecución, la amenaza constante, la burla  del estado, la batalla  derrotada antes de empezar, la causa perdida.

Por mi cabeza pasaba la idea de verme en ese lugar y afirmarme que ¡!!no era un lugar para mí!!!, por ninguna delincuencia que hubiera cometido en la historia de mi vida, mas sin embargo mi acto no era visto como un acto de rebeldía, de impotencia y defensa frente al poder, ¡NO! Mi  acto era visto como un acto de delincuencia y cobardía, pues para el estado  de NY si desobedecemos las reglas de conducta y disciplina que la manifestación y  las leyes marcan, seremos acusados de desorden y conducta inapropiada.

Dormí, mi cansancio estaba a tope.

Al otro día como todo los días, llegaba un pan viejo, con un jamón en medio, un cartoncito de leche y una fruta vieja y mallugada, más tarde otro sandwich y agua y más tarde volver a dormir.

El sexto día, vuelven otros policías, detectives blancos de arrogancia racista, con cara de asco y amenazadora, y volvieron a hacer las mismas preguntas, volvieron y mediaban mis aparentes contradicciones y otra vez yo negaba todas las acusaciones, toda mi culpabilidad. Ese día por la tarde llegaron por mí, y dos policías de color, me miraron y dijeron en español mal hablado: “a tu país bro.” (y se rieron). Me pusieron las esposas y me guiaron a una patrulla, con dirección al Bronx, a los barrios más apartados del sur del Bronx. Al “barco” como le llaman muchos. (Una prisión temporal). Entré y parecía que me conocían, me dieron un jodido uniforme anaranjado y una pequeñísima prisión, un espacio reducido de 2m x 1.50m.

4 días más, 2 visitas de policías más, las mismas preguntas, las mismas respuestas, hasta que me llaman y un abogado era para mí. Al fin, alguien “en quien confiar” Mi corazón anhelo alivio, suspiro. Y sí era un abogado de ONG (independiente de organización no gubernamental) que trabaja a favor de la lucha, en contra de la guerra, y al verme me dijo ¿Cómo estás? Yo al sentir su buena voluntad, lloré. Le dije que me dejara un poco en silencio y mis lagrimas llenaron mi cara. Él, lo entendía bien, me palmeó el hombro y dijo: “estos son unos cabrones”. Explique todo, paso a paso, detalle a detalle, y él escuchó y después se fue, diciéndome que ellos han cometido graves fallos, y  violaciones.

Dos días más y regresé y me dijo que veríamos al juez esa misma tarde, que me declarara culpable si es que así lo pedía mi abogado, que eso era lo conveniente.

Y entonces frente al juez, leyeron mis cargos: resistencia a la autoridad, agresión a la autoridad, desorden público, golpear y escupir a la autoridad, mentir, situación legal en el país (indocumentado). El juez al no tener de frente al afectado que supuestamente había hecho cargos hacia mí, diluyó esos cargos y los dejó abiertos, el policía no se presentó.

Salí el día 17 del arresto, con un año de supervisión y en casa, no hay deportación, lleno de temores, de idealismos, de derrotas, lleno de soledad, lleno de un vacío, atormentado por psicología de “reinsertacion a la sociedad”, adolorido, mi familia estaba en México, solo, contra la guerra, contra la violencia policial, contra la globalización, contra Bush y cualquier gobierno, contra todo lo que provoque el sufrimiento de la gente pobre.

Salí derrotado y sin fuerzas, sin ganas, de no estar en nada, abrumado, resentido,

Salí y sólo estaba mi amigo Dominik esperando.

 

Nota

Aquí ejerce el ejemplo más claro de cómo la justicia  usó la ley para investigar, con profundidad, el origen de mi persona, mi record, mi familia, mis correos, mi teléfono, la compañía en que trabajo, usaron los medios para violar la privacidad de mi vivienda, usaron su fuerza de “investigación” para según ellos saber cual es mi relación y si es que tengo alguna “conexión” de grupo terrorista (según ellos) y su paranoia que creen que los atacan. Y sí les odian, el mundo pobre les odia, el mundo rebelde  les odia, la justicia verdadera social les odia, les odia su ley, su burocracia, sus maneras de actuar, les odian en todas maneras. Y ellos alimentaron aún más el odio y desprecio que siente la comunidad indocumentada que vive en este país. La dignidad es la que ellos no han podido exterminar.

 

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