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La lucha por el derecho al voto de los defeños en el extranjero (Primera Parte)

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 15/05/2012 20:33

Existen avances para que los defeños en el exterior elijan al Jefe de Gobierno del Distrito Federal, y en un intento para que esto fuera posible en el año el año de 2012, a la par de las elecciones federales para elegir Presidente de la República, algunos ciudadanos de esta capital, residentes principalmente en Estados Unidos, pero también en Canadá y algunos países europeos han venido luchando por ello.

La lucha por el derecho al voto de los defeños en el extranjero (Primera Parte)

Juan Manuel Sandoval

Por Juan Manuel Sandoval


1. INTRODUCCIÓN

La reestructuración económica que el sistema capitalista inició desde la década de los 1970s, como salida a la profunda crisis de sobreproducción y al abrupto descenso de la tasa de plusvalía (y en la cual incidieron guerras –Viet Nam, Yom Kippur, etc-, el boicot petrolero de los países productores de la OPEP; el desplome del régimen financiero de Bretton Woods, y otros aspectos políticos y sociales), estableció las bases para que el proceso de acumulación se ampliara a nivel global en beneficio del capital transnacional, hegemonizado por el capital financiero. Ello requirió de impulsar el desplazamiento de poblaciones a gran escala para engrosar las filas de una reserva laboral transnacional, que pudiera ser empleada en cualquier parte del mundo en condiciones de gran explotación para incrementar la tasa de acumulación capitalista global (Robinson, 2008). Ya para la década de los 1980s y principios de la de los 1990s se veían claramente estas nuevas migraciones masivas producto de la llamada globalización. A principios de los 1990s Stephen Castles y Mark J. Miller (1993), planteaban que en el mundo contemporáneo los movimientos de personas en gran escala surgen del acelerado proceso de la integración global. Las migraciones no son un fenómeno aislado: los movimientos de mercancías y de capital casi siempre dan lugar a movimientos de gente. El intercambio cultural global, facilitado por el transporte mejorado y la proliferación de medios impresos y electrónicos, también conducen hacia la migración. Las migraciones internacionales han crecido en volumen y significado desde 1945, y más particularmente desde mediados de los 1980's. La perspectiva para principios del siglo XXI, apuntaban estos autores, es que la migración continuaría creciendo, y que es probable que sea uno de los factores más importantes del cambio global.

Y en efecto, a partir de comienzos de la década de los 1990s y hasta la primera década de los 2000s, hemos sido testigos de un notable incremento en los flujos migratorios en el nivel global. De acuerdo con la Organización Internacional para la Migración (OIM), en 1990 se estimaban más de 80 millones de personas, incluyendo todos los tipos de migrantes, documentados o no (International Organization for Migration, 1990). Un cálculo elaborado por la División de Población de la ONU situaba para el año 2005 el “stock” mundial de migrantes en 190 millones de personas, dos tercios (120 millones) de los cuales migraron a regiones desarrolladas. Se advierte una fuerte concentración de los migrantes en los países más ricos, sin embargo en años recientes se ha observado una progresiva búsqueda de nuevos destinos dentro del mundo desarrollado (División de Población de la ONU, 2005).  Para 2010 la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) calculó esta cifra en más de 200 millones de migrantes en todo el mundo.

Y estas tendencias seguirán manteniéndose durante las próximas cuatro décadas, de acuerdo con la revisión de cálculos y proyecciones demográficas elaborada en 2002 por la mencionada División de Población de la ONU (U. N. Population Division, 2002).

En el caso de la migración de mexicanos a Estados Unidos y a Canadá, esta tendencia a incrementarse rápida y sostenidamente los flujos de esta migración ha sido muy clara desde la década de los 1980s, y sobre todo, a partir de la de los 1990s con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que se ha convertido en un mecanismo de desplazamiento de poblaciones rurales y urbanas de nuestro país para incrementar la reserva laboral transnacional del capitalismo norteamericano (Estados Unidos y Canadá) (Sandoval, 2007a). Actualmente existen aproximadamente 12 millones de mexicanos nacidos en México, como inmigrantes en Estados Unidos, la mitad de los cuales está en situación irregular. Alrededor de 6 millones de estos inmigrantes (tanto legales como irregulares) han salido de México en los años del TLCAN.

Para tener un mayor control de estos trabajadores y mantener regulados los flujos migratorios, Estados Unidos, y en cierta medida algunos países de la Unión Europea, han establecido mecanismos para regionalizar sus políticas de inmigración. Los trabajadores, a su vez, han comenzado a organizarse transnacionalmente para defender sus derechos laborales, políticos y sociales. La máxima expresión de esta lucha por la defensa de sus derechos plenos, la llevaron a cabo alrededor de 5 millones de inmigrantes en situación irregular (la mayoría de ellos latinoamericanos, y dentro de éstos en gran medida los mexicanos) durante las marchas y manifestaciones que llevaron a cabo a partir de marzo y hasta el primero de mayo de 2006 en cientos de ciudades estadounidenses (Bada, et al, 2006; Sandoval, 2007b)

Este movimiento, sin embargo, no surgió espontáneamente, sino que ha ido construyéndose desde la década de los 1980’s y principalmente la de los 1990´s cuando la economía estadounidense estaba en pleno crecimiento y demandaba una gran cantidad de fuerza laboral, la cual fue abastecida en gran medida por millones de trabajadores inmigrantes, la mayoría de ellos en situación irregular. En este proceso, muchos mexicanos enfocaron también sus baterías hacia el gobierno de México en demanda del reconocimiento de sus derechos políticos, en particular el poder votar en elecciones presidenciales en su país de origen. Y aunque esta demanda tiene antecedentes históricos que la ubican en la década de los 1920 durante la campaña vasconcelista en Estados Unidos (Santamaría, 1998)  (y posiblemente antes), es hasta fines de los 1980s y sobre todo en los 1990s que la lucha por el voto alcanza su máxima expresión y logra arrancarle al gobierno mexicano el reconocimiento de este derecho (Sandoval y Ross, 2001). Después de muchas vicisitudes y obstáculos en el camino, en 2006 se llevó a cabo la primera votación de los mexicanos en Estados Unidos durante las elecciones presidenciales de ese año, las cuales estuvieron plagadas de irregularidades. Y aunque el número de participantes en ese ejercicio electoral fue reducido en relación a las expectativas (debido entre otras cosas a los muchos obstáculos a los que tuvieron que enfrentarse), sin duda se trata de una victoria de los propios migrantes en la histórica lucha por sus derechos políticos.

Si bien la principal demanda de estos mexicanos migrantes ha sido por participar en elecciones presidenciales en México (y llegar a tener en algún momento a sus propios representantes en el Congreso), esta lucha también se ha extendido a expresar su interés político en sus estados y localidades de origen. Así se han logrado victorias por participar en elecciones locales y estatales en sus entidades de origen siendo residentes en Estados Unidos (i.e. Zacatecas) (Moctezuma, 2003), ser diputados migrantes (i.e., Michoacán), e inclusive en el nivel federal debido a la ubicación de candidatos migrantes en las listas plurinominales de los mayores partidos políticos contendientes (PRI, PAN y PRD). Pero también ha habido victorias en lograr el voto en el exterior para elegir gobernador en su estado de origen. El 10 de Febrero del 2007 el H. Congreso del Estado de Michoacán de Ocampo aprobó unánimemente un paquete de reformas electorales que incluía la extensión del derecho al voto a los michoacanos radicados en el extranjero. Las reformas electorales fueron publicadas al siguiente día en el Periodico Oficial. De esta manera, las reformas se convertían en ley y, con ello, Michoacán se convirtió en el primer y hasta ahora único estado en la República, donde se lleva a cabo este derecho político por parte de los migrantes (Martínez, 2007).  En el caso del Distrito Federal, existen ya avances en el proceso para que los defeños en el exterior elijan al Jefe de Gobierno del Distrito Federal (Sandoval, 2008); y en un intento para que esto fuera posible en el año el año de 2012, a la par de las elecciones federales para elegir Presidente de la República, algunos ciudadanos de esta capital, residentes principalmente en Estados Unidos, pero también en Canadá y algunos países europeos han venido luchando por ello, constituyendo en 2010 una instancia denominada “Defeños en el Exterior por sus Derechos Políticos”,  vinculada a la Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Exerior (CDPME), la cual jugó un importante papel en las luchas mencionada antriormente. En este trabajo analizamos este último caso.

 

2. LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL DE LOS DEFEÑOS O CHILANGOS.

El proceso migratorio de mexicanos a Estados Unidos, incrementado desde la década de los 1980s, se alimentó en un primer momento de las entidades con gran tradición migratoria (Jalisco, Guanajuato, Zacatecas, etc). Pero a partir de la década de los 1990s aumentó la demanda de fuerza laboral por el gran despegue económico de los Estados Unidos, y el TLCAN vino a incrementar el desplazamiento de grandes cantidades de personas de áreas rurales y urbanas de diversas entidades con poca o ninguna tradición migratoria (Veracruz, Tabasco, Chiapas, Guerrero, etc), que pasaron a engrosar la reserva laboral transnacional del capitalismo norteamericano.

También el perfil del migrante se fue modificando, incrementándose el número de mujeres que emigran solas, pero también de menores, así como de indígenas; el nivel educativo y el origen urbano también aumentaron. En este marco es que se va a sumar el Distrito Federal como una entidad de emigración, sin dejar de ser la Metrópoli que recibe más inmigrantes internos en el país. A partir de los 1980s, en el marco de la crisis de deuda externa que afectó gravemente la economía nacional, y de las políticas neoliberales de ajuste estructural,  que produjeron mucho desempleo, los habitantes de la Ciudad de México (muchos de ellos estudiantes o jóvenes profesionistas, pero también obreros, comerciantes y otros) se sumaron a los grandes flujos migratorios a Estados Unidos. Por ejemplo, ya para mediados de la década de los 1980s existía una comunidad de aproximadamente 10 mil chilangos o defeños en Anchorage, Alaska, la mayoría de los cuales eran estudiantes o profesionistas jóvenes (Comunicación personal de un exestudiante de la Escuela Nacional de Antropología e Historia que emigró en esa época).Armando Vázquez Ramos, defeño residente desde los 12 años de edad en California, donde ha participado políticamente desde los años 1960s y donde es profesor del Departamento de Estudios Chicano Latinos en la Universidad Estatal de California., Campus Long Beach, plantea que existe una verdadera fuga de cerebros del D. F. a diversas partes de Estados Unidos, y principalmente a California (Vázquez Ramos, 2006).

Existe muy poca información sobre la migración internacional de los defeños, estimaciones del Consejo Nacional de población (CONAPO) calculan que en 1990 había 270, 978 migrantes de esta entidad fuera de México; en 2000 había 367, 202; 413, 395 en 2003, y más de 600 mil en 2005. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC) del Gobierno del DF, se calculaba que para diciembre de 2009, había 755,200 defeños fuera del país, principalmente en Estados Unidos y Canadá, cifra similar a la diciembre de 2008 cuando se realizó la primera encuesta. De esta cantidad 76.6% eran hombres y el 23.4% mujeres; la edad promedio era de 37.7 años. El 10.7% de estos migrantes no habla nada de inglés, mientras que el 60.8% lo habla bien o muy bien.

La SEDEREC realizó en esas fechas su Segunda Encuesta sobre Migración y Dinámica Poblacional en el Distrito Federal 2010, según la cual el 8.6% de capitalinos ha estado trabajando o viviendo en Estados Unidos o Canadá, siendo las delegaciones Tlalpan, Azcapotzalco y Magdalena Contreras las que registran en mayor medida la migración. El porcentaje de personas que afirmó tener algún familiar migrante incrementó ligeramente, pasando de 47.5% a 49.1% respecto a la primera encuesta. Sin embargo, en la de 2009 se añadió la pregunta de si “actualmente tiene usted un familiar migrante trabajando, viviendo o estudiando en EU o Canadá” y el 44% respondió que si lo tenía. El 47.6% de los capitalinos que tienen un familiar migrante, mantiene contacto de manera muy frecuente con ellos. Aunque sólo el 30% de las personas que cuentan con algún familiar migrante había recibido remesas durante los últimos 12 meses (2009). Es importante mencionar que aunque la mayoría de migrantes piensa quedarse en el extranjero, aún con la crisis en Estados Unidos fundamentalmente, sus familiares en México si han resentido una disminución en lo que reciben de remesas.

El 84.6% de los encuestados manifestó la idea de quedarse a vivir en México, tal vez causada por la crisis financiera que se vive en los Estados Unidos. De igual manera, la pregunta de si la gente se iría a trabajar a Estados Unidos muestra un incremento tanto en la respuesta de “nunca lo haría”, como en la de que se iría “aún sin papeles”.

También se encontraron algunos cambios en las ciudades en las que se ubican los capitalinos, Los Ángeles sufrió una pérdida de capitalinos en su territorio, pasando de 26.5% en 2008 a 19.5% para 2009; en cambio se registró un incremento considerable en ciudades como Dallas, Houston y Nueva York.

Respecto de las remesas que los defeños migrantes envían a sus familiares, de acuerdo con datos del Banco de México, en 1995 el Distrito federal recibió 196 millones de dólares en remesas, pero a partir de la década del 2000 el incremento es considerable, situándose en el séptimo lugar:

 

Entidad            2003                2004                2005                2006     2007    2008     2009

Michoacán      1778.9             2298.9´            2461.8             2520.4  2392.0  2457.2   2133.1

Guanajuato      1403.2             1734.1             1904.8            2319.4  2353.6   2324.5  1944.8

Edo. Méx.       1345.4             1485.7             1723.1             2009.0   2008.7   1942.4  1714.9

Jalisco             112.1               1466.1             1791.6             2110.8  2171.4   2095.6  1716.4

Veracruz          989.6               1162.6             1364.4             1672.4 1736.2   1620.4   1294.1

Puebla             804.9               963.0               1133.3             1425.9  1555.4    1567.5  1304.7

Oaxaca            770.8               929.6               1053.6             1321.0  1420.3    1456.5   1203.6

Guerrero          845.5               982.7               1117.3             1378.0  1418.2    1401.6   1149.1

DF                   826.8               928.8               1333.9             1524.6  1374.8    1105.3   980.6

Fuente: BBVA Research con base en datos de Banxico

 

Según el Análisis Económico correspondiente a noviembre de 2010, realizado por el Servicio de Estudios Económicos del Grupo BBVA (BBVA Research, 2010), las remesas detuvieron en el primer trimestre de 2010 la caída en dólares que venían mostrando desde el segundo semestre de 2008 (como producto de la crisis financiera global que Estados Unidos desató ese año), debido principalmente a que las condiciones en términos de empleo han comenzado a mejorar para los mexicanos en ese país. Hasta el mes de agosto de 2010 los ingresos acumulados por remesas en el año fueron de 14, 430.5 millones de dólares, monto inferior en 1.8% en dólares a lo captado en igual período de 2009. Y esperaban una débil recuperación en el mercado de trabajo estadounidense en 2011, pero con mayores mejorías que las presentadas hasta fines de 2010. De acuerdo a este análisis, los mexicanos serían también de los más beneficiados en términos de empleo lo que se traduciría de forma positiva en las remesas; sin embargo, también preveían que este impulso no sería todavía suficiente para que las remesas logren los niveles alcanzados en 2007, cuando registraron su nivel máximo histórico.

Los trabajadores migrantes chilangos se ubican en las diversas ramas de la economía estadounidense, y ahora también en la canadiense (Mueller, 2005). Siendo el D. F. principalmente urbano, existen delegaciones donde aún se practica la agricultura con altos índices de rendimiento (i.e. el cultivo del nopal para exportación en Milpa Alta). Por ello, algunos trabajadores del campo participan en el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales que existe entre México y Canadá desde hace más de 30 años. Y aunque los trabajadores se cuentan en pocos miles, éstos están insertos en el sector agropecuario canadiense de alta producción ligado a los mercados mundiales (hortalizas, tabaco, fruta, miel). De más de 10 mil trabajadores que participaron en el ciclo agrícola de 2005, sólo hubo 277 originarios de varias Delegaciones del D. F. (140 de Tlahuac, 30 de Iztapalapa, 21 de Tlalpan, 19 de  Milpa Alta, 17 de Gustavo A. Madero, 16 de Xochimilco, 9 de Alvaro Obregón, 7 de Coyoacán, 5 de Venustiano Carranza, y menos de 4 Magdalena Contreras, Iztacalco, Cuajimalpa de Morelos, Atzcapotzalco, Benito Juárez y Miguel Hidalgo). Con este número ocupó el décimo lugar en todo el país, mientras que el Estado de México ocupó el primer lugar con 2, 780 (Vanegas, 2006).   

 La migración a Canadá de Chilangos también se ha incrementado desde la década de los 1990s, viajando a ese país muchos de ellos como estudiantes o turistas, y quedándose a trabajar en situación irregular (Olivares, 2006). En este período también ha aumentado la migración de defeños a diversos países europeos, principalmente a España, que es el país que más inmigrantes ha recibido en estos años tanto de naciones africanas como latinoamericanas (existe aproximadamente un millón de ecuatorianos en ese país). Existe un acuerdo entre México y España para enviar trabajadores temporales mexicanos, pero aún no ha sido posible instrumentarlo debido a la crisis global que ha afectado fuertemente a España, la cual tienea ya el 19% de desempleo, el más alto de la Unión Europea.

 Si se sumaran los migrantes defeños a los del Estado de México (que en su mayoría se ubican en los municipios cercanos al D. F. y que forman parte de la Zona Metropolitana del Valle de México), encontraríamos que esta zona se ha convertido en una de las principales áreas de emigración. Por ejemplo, si se suman las cantidades de remesas recibidas en el D. F. y el Estado de México en 2009, éstas llegarían a 2, 695.5 millones de dólares, lo que equivaldría al 12.72% del total de las remesas recibidas en todo el país  ese año (21, 181.1 millones).  

El Dr. Juan Manuel Sandoval Palacios es Profesor-Investigador y Coordinador General del Seminario Permanente de Estudios Chicanos y de Fronteras, DEAS-INAH. Se publica en Huellas Mexicanas con autorizacion del autor.
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