Herramientas Personales
Usted está aquí: Inicio Blogs Chicago

Chicago

por Adolfo Laborde Última modificación 19/03/2009 18:35

Artículo que habla sobre la crisis económica en los Estados Unidos y su impacto en los mexicanos radicados en el otro lado.

Chicago

Adolfo Laborde

Las casi cuatro horas del vuelo de la ciudad de México a Chicago se me fueron como agua. No sé realmente qué es lo que pensé en ese lapso; quizá en la reacción que tendría al encontrarme de nuevo a esa fría ciudad en la que había vivido por 3 años y en donde experimenté todo tipos de vivencias, desde las más a margas (discriminación), hasta las más dulces (nacimiento de mi hijo Braulio). Por una cosa u otra, no había pisado suelo ilinoese desde mayo del 2005. Me sentía nervioso; preocupado; tímido; asustado. Parecía que era la primera vez que iba a pasar migración en los Estados Unidos. Pero eso sólo era el principio, después vendría la ciudad, su gente, mis amigos, mi familia. Sin embargo, todo se dio de una forma natural. Al llegar a migración, algo en mí cambió automáticamente; me sentía en casa. El oficial de migración, un anglosajón, que como es costumbre con los mexicanos o latinos, me interrogó hasta el cansancio. Al ver que me movía con naturalidad, me dejó pasar, no sin antes ser fichado de los 4 dedos de cada mano y tomarme la foto la cual seguramente salió peor que la de mi credencial de elector del IFE. Llamé a casa y quedé de verlos en la estación de tren Irving Park de la línea azul, que está a 15 minutos de del aeropuerto Ohare. Me equipé (chamarra esquimal, gorro y guantes) y me dispuse a llegar a la estación del tren. Poco a poco regresaba a mí la confianza a tal grado que el frío (30 grados centígrados bajo cero) hicieron poco efecto en mi ánimo. Durante el trayecto hacia la estación de mi destino pude observar cómo la crisis por la que Estados Unidos está afectando a los estadunidenses. Las aeromozas que antes viajaban en taxi a los hoteles del centro de la ciudad (el costo de de 75 a 100 dólares) ahora lo hacían por tren; los empleados del aeropuerto regresaban a sus casas con caras de preocupación (latinos y afroamericanos) y el resto de los pasajeros, con miradas perdidas, estaba compuesto por uno que otro visitante-turista y una cantidad considerable de desempleados y gente sin hogar (homeless). Lo que vi no era lo que regularmente se observaba en esa ruta hace 4 años. El panorama cambió.  Al llegar a Irving Park, esperé 10 minutos. Ya no recordaba ese frío que penetra hasta lo más profundo de los huesos que con ayuda del viento, te paraliza. Finalmente llegué a casa. Al siguiente día fuimos a desayunar. Dennis, mi restaurante favorito ya no servía esos mega paquetes de desayuno que podían alimentar a una familia de tres personas; no, la crisis ha hecho que los tamaños de los platillos se hayan reducido en un 30% aproximadamente. Las tazas de café, ya no eran gigantes (casi de medio litro), sino normales, como las que uno encuentra en los restaurantes en México. El famoso lema que ejemplifica el capitalismo gringo “más grande mejor” (bigger is better) se había modificado. Luego de la comida, vistamos las tiendas. Sorprendentemente estaban semivacías, cosa que me sorprendió. En los días sucesivos no hubo muchos cambios con respecto a mi impresión de los primeros días: bajo consumo, precios elevados, que si consideramos el tipo de cambio peso-dólar a casi 14 pesos, uno concluye que es mejor comprar en México. Los números son más escandalosos si le sumamos al precio de las mercancías el costo del boleto de avión.  Esto sin contar los gastos de hotel y comida que al igual que en el caso de los artículos, son más caros que en nuestro país. El sueño americano se está derrumbando. Sin embargo, hay actividad económica. De hecho la mercadotecnia para vender automóviles es increíble: cero enganche, 48, 60 o 72 mensualidades sin intereses con seguro del auto incluido y un bono de descuento de algunos miles de dólares. Ya quisiéramos ver esto en México. La misma historia se repite en otros sectores de la economía. En cuanto a la crisis hipotecaría, en efecto, ésta ha hundido a más de una persona, sobre todo a aquellos que compraron años atrás con muchas facilidades. Hoy en día sus casas han sufrido una brutal depreciación de 750,000 usd a 500,000 o menos por poner un ejemplo. La mayoría de los que tenían deudas impagables por sus casas, han tomado la decisión de perderlas. Esto lo comprobé cuando vi a lo largo y ancho de las calles de Chicago filas y filas de casas con el anuncio de venta o adjudicada por algún banco. Lógicamente nuestros paisanos no están inmunes a esto. Muchos han preferido rentar, más aún con el miedo de ser deportados y perder todo. En sí el panorama no es alentador. En la siguiente colaboración hablaré de cuál es el sentir de nuestros paisanos sobre esta situación.

Siguiendo con mi crónica de mi visita-reencuentro con la ciudad de Chicago, retomo el tema de la crisis económica la cual, a todas luces ha afectado el entorno económico de ese país, sino que sus dimensiones han adquirido un carácter internacional. A pesar de esto, hay actividad económica. De hecho la mercadotecnia para vender automóviles es increíble: cero enganche, 48, 60 o 72 mensualidades sin intereses con seguro del auto incluido y un bono de descuento de algunos miles de dólares. Ya quisiéramos ver esto en México. La misma historia se repite en otros sectores de la economía. Por ejemplo, cuando viví en Chicago a pesar de tener un número de seguro social y licencia de manejo, nunca logré obtener una tarjeta de crédito bancaria o departamental. En esta visita, las tiendas que regularmente se manejan con créditos, me ofrecieron esta opción. Como ejercicio acepté en una de ellas. Hoy les debo 300 dólares, los cuales, de acuerdo a sus calendarios de pago iré liquidando mensualmente. En cuanto a la crisis hipotecaría, en efecto, ésta ha hundido a más de una persona, sobre todo a aquellos que compraron años atrás con muchas facilidades. Hoy en día sus casas han sufrido una brutal depreciación de 750,000 usd a 500,000 o menos por poner un ejemplo. La mayoría de los que tenían deudas impagables por sus casas, han tomado la decisión de perderlas. Esto lo comprobé cuando vi a lo largo y ancho de las calles de Chicago filas y filas de casas con el anuncio de venta o adjudicada por algún banco. Lógicamente nuestros paisanos no están inmunes a esto. Muchos han preferido rentar, más aún con el miedo de ser deportados y perder todo. En sí el panorama no es alentador. Me imagino que hubiera pasado si en su momento hubiera aceptado las múltiples ofertas de las famosas financieras de aceptar un crédito hipotecario. Las condiciones eran increíbles: cero enganche, pago a 30 o 35 años y una tasa muy atractiva (del 3.5 al 4%) con posibilidad de negociar tu deuda con otro banco o entidad financiera si este ofrecía menores tasas de interés. Creo que ahí fue donde la economía se comenzó a dañar. Los bancos, casas financieras o fondos de inversión se pelearon el mercado hipotecario con tal de ganar cualquier porcentaje en la transacción. Compraron muchas deudas, lo cual, al final de cuentas causó una terrible especulación, descapitalización y depreciación de las propiedades. El nulo casi nulo control en este sector, ayudó a que la crisis se agudizara. De haber seguido las instrucciones de los feroces asesores financieros, en estos momentos estaría en bancarrota. Y precisamente esto es lo que les pasó a miles de compatriotas. Se dejaron llevar por estas ofertas o bien, aprovecharon la coyuntura para comprar otra propiedad con el afán de rentarla y que de esta manera la propiedad se pagará solo. El detalle es que un número considerable de personas hicieron lo mismo, saturando el mercado de renta de casas lo que ocasionó la baja de la demanda del mercado de alquiler. Naturalmente esto trajo consigo efectos secundarios. Los que rentaban compraron y los que rentaba dejaron de percibir ingresos. A la larga, ni uno ni otro pudieron cubrir sus deudas lo que de alguna manera, contribuyó a que la crisis hipotecaria se agudizará aun más.  Los resultados están a la vista de todos. Hoy en día el panorama económico norteamericano e internacional no es fácil. Habrá que revisar la política económica y replantar el modelo económico tomando en cuenta estas experiencias. La lógica de la acumulación del capital necesariamente tendrá que cambiar así como el espíritu del capitalismo especulativo. Obama, Calderón, y muchos mandatarios en el orbe tienen un reto sin precedentes en la historia económica contemporánea: cambiar y adaptarse a la nueva realidad del contexto económico internacional o sucumbir y con ello, muchos de nuestros sueños y esperanzas.  Los pasos de la política regulatoria de estado se escuchan en el fondo del escenario. Esperemos que así sea

Acciones de Documento
« Abril 2017 »
Abril
LuMaMiJuViDo
12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
Amazon

Travelocity

Expedia

Encuentre el hotel que desea

Telefonía gratuita vía internet

Hospedaje barato para su página

FatCow $88 Plan for $66 only

Mida su conexión a internet

Test your Internet connection speed at Speedtest.net