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Arizona y el sistema de odio (Segunda Parte)

por Rodolfo Hernández Corchado Última modificación 17/05/2010 15:58

Decir que la ley SB1070 es nazista es una buena fantasía que permite seguir reproduciendo la idea dominante de que atenta contra el espíritu de igualdad y libertad que caracteriza a “América”.

Arizona y el sistema de odio (Segunda Parte)

Rodolfo Hernández Corchado

Por Rodolfo Hernández Corchado

Los agentes de poder

Existe en apariencia, dos fuerzas, dos posturas antagónicas en el tema de la reforma migratoria en Estados Unidos. Una a favor y que es sostenida por la Casa Blanca y la otra representada por las fuerzas más conservadoras de la sociedad estadunidense y que se expresan en las posturas asumidas por el Tea Party Movement y el Partido Republicano. Es una tensión entre dos fuerzas y que en apariencia se manifiesta geográficamente en dos escalas: la nacional y la estatal. Sin embargo, el control de los trabajadores sin documentos por el estado requiere la integración de políticas de control migratorio en distintas escalas. El control de la fuerza de trabajo migrante indocumentada en EU, no es obra de gobiernos locales aislados, la SB1070 no es una anomalía.  Aún cuando Obama criticara la ley SB1070 (y recibiera el apoyo de dos de los diarios más importantes en EU, Los Angeles Times y el New York Times), las políticas de control de la migración indocumentada en Estados Unidos se articulan y complementan en distintas escalas.

 

Historia de dos derechas

La derecha estadunidense

El sector ultraconservador que incluso ahora sobrepasa el conservadurismo republicano, aprovecha el descontento y la desilusión de la clase media blanca provocada por la crisis económica. El descontento no se fundamenta en una sólida posición ideológica sino en una defensa de la libertad individual y la pequeña propiedad (el “not in my backyard” de la clase media estadunidense). El descontento se aviva por la promulgación de una reforma sanitaria conservadora impulsada por Obama y los demócratas, y rechazada unánimemente por los republicanos. Los republicanos y el Tea Party Movement (Ver La nueva época del Partido Republicano o de cómo se toman el (Partido del) Té) aprovechan la débil educación política del electorado estadunidense para propagar la idea de que una reforma sanitaria como la de Obama, así como las transferencias de fondos públicos al sistema financiero y las compañías de automóviles representan medidas que ponen al país al borde del socialismo.

Así como hoy en la geografía de la política migratoria estadunidense brotan aparentes tensiones entre la federación y el estado, también la geometría política se trastoca y Obama aparece como socialista con una reforma sanitaria que deja sin acceso a servicios médicos a 12 millones de migrantes indocumentados. ¿Por qué entonces hemos escuchado y leído en las últimas semanas planteamientos que hablan de la existencia de dos posturas acerca de la política migratoria en Estados Unidos? Posturas que subrayan la violencia asociada a la ley SB1070 ¿Qué es más violento? ¿ser detenido y deportado por carecer de documentos migratorios o carecer de derecho a la salud por el estatus migratorio?

En las últimas semanas se ha argumentado que la ley SB1070 es fascista e incluso nazista. Bien, si el fascismo ha sido la expresión más violenta de la derecha en tiempos de crisis ¿qué es más violento? ¿que un policía en Arizona exija documentos migratorios en base a la apariencia física de las personas o que un empleador en la costa este del país despida a un trabajador indocumentado porque su número de seguridad social no concuerda con la base de datos E-Verify que impulsó Bush y ahora continua impulsando Obama? Recientemente Obama señaló que “la respuesta no es socavar los principios fundamentales que definen a nuestra nación. No podemos empezar a señalar gente por su aspecto, o por cómo hablan o cómo visten". Se puede señalar a la gente de otra forma: por su número de seguridad social.

Las formas de ejercicio del poder más violentas, pueden ser muchas veces muy sutiles, imperceptibles en la vida cotidiana y ejercidas con el consenso de la población. Además, decir que la ley SB1070 es nazista es una buena fantasía que permite seguir reproduciendo la idea dominante de que es “anti-americana” o anti-estadunidense, porque atenta contra el espíritu de igualdad y libertad que caracteriza a “América”. Esa es una buena idea que sólo existe en los libros de texto de ese país. Recuerden por ejemplo la persecución comunista con McCarthy o la “Wetback Operation”. Si estás también fueron políticas “anti-americanas, entonces el nazismo, como ideología, ha estado presente en muchos momentos de la historia de ese país. La SB1070 no es una ley nazista, es una ley estadunidense como muchas otras leyes que a lo largo de su historia han sido creadas para reprimir, explotar y justificar la violencia del estado contra los disidentes, los trabajadores, las minorías subordinadas. La SB1070 no es una anomalía del espíritu americano, forma parte de la esencia del capitalismo norteamericano. No hay nada más estadunidense que la ley SB1070.

El revanchismo contra los trabajadores desplazados de sus países de origen por la aplicación de políticas neoliberales domina la política estadunidense. 12 millones de trabajadores indocumentados contribuyeron con alrededor de $9 billones de dólares en impuestos en 2009 y sin embargo no tienen acceso a los programas de salud como Medicaid, Medicare, seguro de desempleo o las “food stamps”, a las cuales tienen derecho el resto de los estadunidenses.  Pero, por si no fuera suficiente criminalizar el trabajo indocumentado con programas como el E-Verify de Obama; el revanchismo del sector ultraconservador estadunidense ahora legaliza la persecución policíaca de un segmento de esa población sin documentos en Arizona. De un plumazo 500, 000 migrantes son convertidos en criminales.

Para la “derecha profunda estadunidense”, esa que clama el derecho inalienable de cada ciudadano a defender su propiedad privada con una escopeta, no basta con criminalizar a los migrantes y negarles el derecho a la salud. No es suficiente.  Los senadores por Arizona, los republicanos John Mc Cain y Jon Kyl pidieron demagógicamente que 3000 miembros de la Guardia Nacional fueran enviados a proteger la frontera y que 3000 integrantes de la Patrulla Fronteriza fueran enviados al estado (Ver La Jauría antimigrante anda suelta en Estados Unidos II).

Como señaló Raúl Caballero en esta misma revista, los ciclos de violencia anti-imigrante en Estados Unidos se están acortando cada vez más y aparecen con mayor fuerza, teniendo como base una crisis económica y un cambio demográfico en la fuerza de trabajo estadunidense. Históricamente, la migración indocumentada ha sido instrumento de agitación electoral en Estados Unidos y durante cada período recesivo de la economía ha funcionado para justificar y explicar algunas de las tensiones internas del sistema económico. El desempleo, la caída de los salarios o la violencia son algunas de ellas. Para que el sistema de odio funcione, tiene que existir el miedo a perder el empleo o a ver el salario reducido por culpa de la migración. Ante las contradicciones del sistema, hay que ser más revanchista si se quieren ganar votos. Ser anti-inmigrante ya no garantiza, entre la clase política estadunidense, que se podrá ganar una elección. Hay que declarar la violencia y justificarla como necesaria. Militarizar la sociedad, basar la vida pública en la delación, en la sospecha.

Con el crecimiento del Tea Party Movement, los republicanos han perdido sus usuales referentes y parece que ahora tienen que ser más conservadores que antes para ganar la aceptación del Tea Party movement. Mc Cain, quien en 2005 apoyaba una reforma migratoria con el senador vitalicio Kennedy, ahora, para lograr reelegirse en noviembre por un sexto período en el senado, peleará contra JD Hayworth, candidato ultraconservador que es apoyado por el Tea Party Movement. Mc Cain declaró recientemente que “la violencia ha aumentado de forma espectacular en los últimos dos años”. ¿A cuál violencia se refiere? Hay una violencia de estado contra los migrantes indocumentados que es compartida por amplio sector de la población estadunidense, una violencia de estado, sostenida por un añejo sistema de odio como planteé en la primera parte de este texto. De acuerdo con una encuesta que publicaron la cadena CBS y el New York Times, el 51 por ciento de los estadunidenses piensa que la ley es el enfoque adecuado respecto a la inmigración. Además, el 9 por ciento considera que se deberían reforzar las políticas migratorias. Sólo el 36 por ciento expresó su desacuerdo con la ley SB1070. El odio y la aprobación del uso de la violencia por la población pueden ser un espejo del miedo desatado por la incertidumbres provocadas –en parte- por la crisis económica. Ante la mayor magnitud y recurrencia de éstas en los próximos años, ¿Cuál será la respuesta de la derecha estadunidense contra los trabajadores migrantes?

 

Integrante de la Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Extranjero (CDPME) y de Defeños por sus Derechos Políticos en el Extranjero (DDPE)

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